Cuando sorprendido volteé a verte,
tu aroma dulce y tu dulce rostro
veía mis ojos ansiosos
por ti jugando con el viento,
conversamos,
y tu voz llenaba mis pulmones
con aire estruendoso,
meciendo así palabras inexplicables que resonaban
en las cavidades de tu corazón.
De ahí, mira siempre tu mejilla
hacia el sol de mis besos,
y cantan un canción ángeles de oro
que pronuncian incesantemente tu nombre...
tu aroma dulce y tu dulce rostro
veía mis ojos ansiosos
por ti jugando con el viento,
conversamos,
y tu voz llenaba mis pulmones
con aire estruendoso,
meciendo así palabras inexplicables que resonaban
en las cavidades de tu corazón.
De ahí, mira siempre tu mejilla
hacia el sol de mis besos,
y cantan un canción ángeles de oro
que pronuncian incesantemente tu nombre...