(Todavia, más allá ,
hacia el alma,
hay amor)
Entre los sacos de almas dejados en la esquina de la mente, un vagabundo
busca con mucha esperanza. Nada.
Encontrará solamente lagrimas y orgullos estrellados. Encontrará andrajos
de amor demasiado arrugados para reciclar, y besos por todas partes y
manos y piernas, y flancos locos.
Encontrará, quizás, alguna palabra colgada en una mirada de acuerdo
nunca cerrado y, creo, será orgulloso de su único amor que nunca
dejará en un rincón de la mente ni en una buhardilla, pero lleverá siempre
consigo en su nómade restar, juntos al pan duro y las mismas alcachofas
comidas por enésima vez.