Ramon bonachi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mirando al cielo pensé:
este mundo se muere
no encuentro la fe,
he de alejarme de aquí
abandonar este barco sin mar,
llenaré mi mochila de ilusión
marcharé sin mirar
y sin pedir perdón,
con mi corazón vagabundo
seré un desconocido
viajando por el mundo.
Sentiré la sal de las olas
acosándome con sus besos
de espuma enamorada,
mi parte de robot dejaré,
perderé el aroma a sintético
que me convertía en patético,
si me encontráis por el camino
no quiero que huyáis de mí,
veréis como en un segundo
pasa un feliz vagabundo.
Por el monte o por el mar
dejadme viajar,
dejad que sea un extraño
en los ojos del azar.
Dejaré mi calle
la que ya no conozco,
dejaré a mi gente
que ya no es mi gente,
dejaré el tintero vacío
de lagrimas inútiles,
de ilusiones rotas,
cogeré mi guitarra y me iré
buscando una verdad sincera,
cantando canciones
que olerán a primavera,
tan solo os dejare
una triste huella herida
como mensaje de despedida.
Si algún día sabéis de mí
y os dicen que la vida me abandonó
sabed que viví como viví,
no penséis que porque ya no esté aquí
mi vida de trotamundos terminó.
Por los caminos del Edén seguiré
y por muy lejos que esté
entre el cielo y el mar
me oiréis cantar,
mientras busco caminos
para vagabundear.
De pequeño me preguntaron un día,
hijo tu que quieres ser de mayor
conteste, yo quiero ser vagabundo.
Los caminos que tomamos,
no son siempre lo que hubiéramos deseado,
no me arrepiento de nada de lo vivido
soy lo que soy y orgulloso estoy,
pero aun añoro mi deseo de niño
no olvido en mi yo profundo,
que quise ser vagabundo.
este mundo se muere
no encuentro la fe,
he de alejarme de aquí
abandonar este barco sin mar,
llenaré mi mochila de ilusión
marcharé sin mirar
y sin pedir perdón,
con mi corazón vagabundo
seré un desconocido
viajando por el mundo.
Sentiré la sal de las olas
acosándome con sus besos
de espuma enamorada,
mi parte de robot dejaré,
perderé el aroma a sintético
que me convertía en patético,
si me encontráis por el camino
no quiero que huyáis de mí,
veréis como en un segundo
pasa un feliz vagabundo.
Por el monte o por el mar
dejadme viajar,
dejad que sea un extraño
en los ojos del azar.
Dejaré mi calle
la que ya no conozco,
dejaré a mi gente
que ya no es mi gente,
dejaré el tintero vacío
de lagrimas inútiles,
de ilusiones rotas,
cogeré mi guitarra y me iré
buscando una verdad sincera,
cantando canciones
que olerán a primavera,
tan solo os dejare
una triste huella herida
como mensaje de despedida.
Si algún día sabéis de mí
y os dicen que la vida me abandonó
sabed que viví como viví,
no penséis que porque ya no esté aquí
mi vida de trotamundos terminó.
Por los caminos del Edén seguiré
y por muy lejos que esté
entre el cielo y el mar
me oiréis cantar,
mientras busco caminos
para vagabundear.
De pequeño me preguntaron un día,
hijo tu que quieres ser de mayor
conteste, yo quiero ser vagabundo.
Los caminos que tomamos,
no son siempre lo que hubiéramos deseado,
no me arrepiento de nada de lo vivido
soy lo que soy y orgulloso estoy,
pero aun añoro mi deseo de niño
no olvido en mi yo profundo,
que quise ser vagabundo.
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