¡Hay!, corazón del sur Americano,
para el sueño de ser libre, siempre tira.
El gobierno le clava su mentira
y le ata una cadena en cada mano.
Ah, político que dices ser mi hermano,
el Dios que te mira a ti, a mi me mira.
Tú no sabes que América suspira
madurando soledades por el llano.
Ya verás interrumpido tu verano,
incinerado tu desdén en alta pira.
Se incendiará tu dictadura que conspira
encubierta, contra el pueblo soberano.
¡Hay! corazón del sur, dame tu mano,
que me dueles desde el Ande hasta Palmira.
Porque tengo un alma que respira
el dolor y el padecer...de cada hermano.
Marino Fabianesi