Soy un hombre destrozado.
Mira, lo que has hecho de mí.
Yo que me vanagloriaba
De saber lo que era cierto:
Que agua era lo que mojaba
Y el tiempo lo que nos hacía viejos.
Nunca sentí por nadie
Lo que por ti sufrí.
Yo que de otros me reía
Al ver del amor sus cuitas.
No sabía que estilete,
Fino y frío,
Sobre mi se abalanzaba,
Y que eran tus ojos
Los que lo reflejaban.
¿Qué juguete fui para ti?
¿Acaso el sabor de la hiel,
que me hiciste así tragar,
Te dio el supremo placer
Que yo no te supe dar?.
No me mires
Como si te contara un cuento.
Todo esto es la verdad:
Que sólo fui un capricho
Cuando para mí lo eras todo
Y no habría habido sacrificio
Al que dispuesto no llegara
Por ver una sonrisa en tu cara.
“Ingenuo y tonto“;
Se que es
lo que pensabas de mí.
¿Acaso aquella tarde aciaga
No lo llegué de tus labios a oír
Mientras a otro Te entregabas
Y de mi amor, “ridículo”, te burlabas?.
No quiero tus excusas;
El payaso al fin despertó.
Sus sueños de cristal y vidrio,
Fragmentados, cubren el suelo.
Ya siempre tendrá cuidado
Con quien a la vuelta del camino
Se le presente como ideal soñado.
La esperanza, tan blanca,
Que en mi interior
Alto cantaba,
Ha muerto por desamor.
Me has enseñado
Que hay que tener cuidado
Pues no se puede ir por la vida
Entregando, confiado y por completo,
Un corazón que no se muestre
tras una coraza parapetado.
Mira, lo que has hecho de mí.
Yo que me vanagloriaba
De saber lo que era cierto:
Que agua era lo que mojaba
Y el tiempo lo que nos hacía viejos.
Nunca sentí por nadie
Lo que por ti sufrí.
Yo que de otros me reía
Al ver del amor sus cuitas.
No sabía que estilete,
Fino y frío,
Sobre mi se abalanzaba,
Y que eran tus ojos
Los que lo reflejaban.
¿Qué juguete fui para ti?
¿Acaso el sabor de la hiel,
que me hiciste así tragar,
Te dio el supremo placer
Que yo no te supe dar?.
No me mires
Como si te contara un cuento.
Todo esto es la verdad:
Que sólo fui un capricho
Cuando para mí lo eras todo
Y no habría habido sacrificio
Al que dispuesto no llegara
Por ver una sonrisa en tu cara.
“Ingenuo y tonto“;
Se que es
lo que pensabas de mí.
¿Acaso aquella tarde aciaga
No lo llegué de tus labios a oír
Mientras a otro Te entregabas
Y de mi amor, “ridículo”, te burlabas?.
No quiero tus excusas;
El payaso al fin despertó.
Sus sueños de cristal y vidrio,
Fragmentados, cubren el suelo.
Ya siempre tendrá cuidado
Con quien a la vuelta del camino
Se le presente como ideal soñado.
La esperanza, tan blanca,
Que en mi interior
Alto cantaba,
Ha muerto por desamor.
Me has enseñado
Que hay que tener cuidado
Pues no se puede ir por la vida
Entregando, confiado y por completo,
Un corazón que no se muestre
tras una coraza parapetado.