Princesa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Corazón herido
Yo soy la que ha guardado tu secreto,
calmando cada lágrima esparcida.
Camino junto a ti, soy el torrente
por donde van tus pasos peregrinos.
El manto que protege las borrascas
que matan tu ilusión y tu alegría,
golpeada por las lanzas del pasado.
A veces miro al suelo y me arrepiento
de ser la que te quita la tristeza,
me ata aquella angustia que conozco
y lucho a cada instante por quererte.
Después al cielo miro, ruego a todos
los ángeles de Dios estén conmigo
para que me den fuerzas, con su luz.
Deja atrás esa cárcel en que vives
que ya mi alma solloza por tu ahogo.
Destierra el invierno de tu vida
y recupera el tiempo de ese gozo
que ayer nos invitaba a la esperanza.
Destruye la apatía y las tinieblas.
Levanta el universo con tus manos
unidas a las mías y volemos
al mundo donde un sueño nos aliente
a ser lo que por siempre añoramos:
los entrañables dueños del destino.
Tu herido corazón
es muro que separa nuestras almas.
Fabiana Piceda