wilson yupanqui
Poeta asiduo al portal
Corazón Olvídala.
Hoy la oí,...
escuché la voz después de tanto tiempo
de quién fuera mi ángel, mi poema,
la mujer que tanto amé
y que amaré la vida entera.
Sus suaves palabras estremecieron mis entrañas
y por un instante me traicionaron las lágrimas.
Perdí la noción del tiempo y del lugar de donde estaba.
Fué como si el Sol se abriera a mitad de la noche,
como si en la nieve las rosas florecieran.
Despertaron en mi las locas ilusiones
viejas pasiones, las ya olvidadas huellas,
la historia de un romance
que escribimos con hermosas promesas
y que hoy duelen recordar cada una de ellas.
Hay corazón, perdiste la batalla
ella aún vive en tu cielo como una estrella,
no hilvanes fantasías, ya no sueñes con ella
a tu edad ya no son buenas las penas.
Vuelve los ojos al presente y acompáñame
quiero vivir tranquilo los años que me quedan
y así poder morir en paz un día cualquiera
rodeado de mis hijos, sin acordarme de ella.
Hoy la oí,...
escuché la voz después de tanto tiempo
de quién fuera mi ángel, mi poema,
la mujer que tanto amé
y que amaré la vida entera.
Sus suaves palabras estremecieron mis entrañas
y por un instante me traicionaron las lágrimas.
Perdí la noción del tiempo y del lugar de donde estaba.
Fué como si el Sol se abriera a mitad de la noche,
como si en la nieve las rosas florecieran.
Despertaron en mi las locas ilusiones
viejas pasiones, las ya olvidadas huellas,
la historia de un romance
que escribimos con hermosas promesas
y que hoy duelen recordar cada una de ellas.
Hay corazón, perdiste la batalla
ella aún vive en tu cielo como una estrella,
no hilvanes fantasías, ya no sueñes con ella
a tu edad ya no son buenas las penas.
Vuelve los ojos al presente y acompáñame
quiero vivir tranquilo los años que me quedan
y así poder morir en paz un día cualquiera
rodeado de mis hijos, sin acordarme de ella.
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