magdalena33
Poeta recién llegado
voz tergiversada sobre la azotea inerte,
en pupilas sin sol.
no brillan las estrellas
en la apariencia de piedad.
Amando la muerte
se vuelven necrofilicos
y siempre esa voz
mentirosa,
fanáticamente vil,
inerte;
que cada día escucháis
despierta
y vuelve a la vida,
sueña y ríe a la vez
porque existe una presencia
que te acompaña en tus instantes humanos,
en cada sonrisa de un niño,
en tu familia,
en tus pequeños,
en tus amigos.
Muere a la muerte
y vive a la vida,
porque una secta no es la solución,
ni las palabras,
incansablemente sin sentido.
Ventanas abiertas
sobre la muchedumbre necesitada
mueven las palpitantes venas de su corazón,
Dios se compadece
Y la pregunta milenaria,
haciendo ecos en cada siglo
¿Y quien irá?
¿Quién irá por nosotros?...
Heme aquí señor,
envíame a mí.
en pupilas sin sol.
no brillan las estrellas
en la apariencia de piedad.
Amando la muerte
se vuelven necrofilicos
y siempre esa voz
mentirosa,
fanáticamente vil,
inerte;
que cada día escucháis
despierta
y vuelve a la vida,
sueña y ríe a la vez
porque existe una presencia
que te acompaña en tus instantes humanos,
en cada sonrisa de un niño,
en tu familia,
en tus pequeños,
en tus amigos.
Muere a la muerte
y vive a la vida,
porque una secta no es la solución,
ni las palabras,
incansablemente sin sentido.
Ventanas abiertas
sobre la muchedumbre necesitada
mueven las palpitantes venas de su corazón,
Dios se compadece
Y la pregunta milenaria,
haciendo ecos en cada siglo
¿Y quien irá?
¿Quién irá por nosotros?...
Heme aquí señor,
envíame a mí.