campanilla
Poeta recién llegado
Lo siento,
por cada una de las puñaladas
que te clavé,
sin darme cuenta
de que mi corazón traspasaban.
Por cada desprecio
que día tras día te envenenaba.
Lo siento,
por cada lágrima derramada,
por cada sensación censurada.
Lo siento,
por no escucharte
dulce amigo.
Por no escuchar,
cada uno de tus latidos,
por no oír,
que dejastes de latir,
por no escuchar
que ya era tarde,
pues habías vuelto a enamorarte.
Te lastimé, me lastimé,
te odié, me odié,
te castigué y me lo llevé por delante.
Pero Dios lo sabe,
que nunca deje de amarle
y jamás pretendí olvidarle.
por cada una de las puñaladas
que te clavé,
sin darme cuenta
de que mi corazón traspasaban.
Por cada desprecio
que día tras día te envenenaba.
Lo siento,
por cada lágrima derramada,
por cada sensación censurada.
Lo siento,
por no escucharte
dulce amigo.
Por no escuchar,
cada uno de tus latidos,
por no oír,
que dejastes de latir,
por no escuchar
que ya era tarde,
pues habías vuelto a enamorarte.
Te lastimé, me lastimé,
te odié, me odié,
te castigué y me lo llevé por delante.
Pero Dios lo sabe,
que nunca deje de amarle
y jamás pretendí olvidarle.
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