Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se turba el corazón enamorado
y ajeno a la quietud tiembla constante,
latiendo se fractura lacerante
y solo se hace polvo desangrado.
Perdida en un vaivén de lado a lado
la víscera inmortal, furtiva amante,
se vuelve más divina a cada instante
y ardiente santifica su pecado.
Acude belicosa a la contienda
-amar es una guerra por perderse-
jugándose la piel sin red ni venda…
Se exalta el corazón por no romperse
-amar hace que el músculo trascienda
llevando a los opuestos a entenderse-.
y ajeno a la quietud tiembla constante,
latiendo se fractura lacerante
y solo se hace polvo desangrado.
Perdida en un vaivén de lado a lado
la víscera inmortal, furtiva amante,
se vuelve más divina a cada instante
y ardiente santifica su pecado.
Acude belicosa a la contienda
-amar es una guerra por perderse-
jugándose la piel sin red ni venda…
Se exalta el corazón por no romperse
-amar hace que el músculo trascienda
llevando a los opuestos a entenderse-.