Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
...
¡Mira mi corazón!
¡Destartaladas sus puertas!,
siendo que recibe y recibe
abiertamente y sin distingo;
como amor y amistad,
afrentas y desamor...
¡Que vergüenza!
¡Violadas!
Y como sin tener en cuenta,
salir por donde entraron,
(con desprecio además)
me le abrieron al fondo,
¡un boquete del tamaño
de una ausencia!
¡Hipócritas!
¡Desgraciados de mierda!
Si como dice un tango, yo,
soy capaz de abrirme
el pecho para dar mi corazón
sin conveniencia.
¡Tozuda ingenuidad la mía!
Herméticas, hurañas puertas
duras como su espíritu,
gustan ésos ir a golpear,
por una despótica, gratificante
experiencia masoquista,
frívola y soberbia.
En fin,
veré de repararle puertas
y paredes a mi corazón;
con madera de amor
y cemento de temple.
Tal carpintero-albañil soy,
de mi albedrío sin penas.
Que en procura del sano amor
y la amistad fraterna,
conservo aún, por fortuna,
pulidos a puro sentimiento
y particular retórica,
mis rudimentarios
poemas-herramientas.
©Juan Oriental
::