Lissethe Ruemar
Poeta recién llegado
Corcel de las triviales pistas
marchas con tu pecho firme,
con cascabeles en las patas
la siniestra ansiedad lame.
La rebeldía y el orgullo despluman,
dejando las alas hechas trisas
la tempestad y el descuido abruman,
sacúdete de las ideas falsas.
Como un potro sin domar
sin ensillar y sin freno,
a la orilla de la mar
dejas huellas en el sereno.
Marchas sin retroceso y sin avanzar
corcel empedernido, sagitario,
caminante del sendero que al Tropezar
sigues el mismo camino, apasionado Dromedario.
Vagabundo e inspirado en la conquista
lo que ves al frente sigues sin razonar,
sin ver a los lados, trampas que a la vista
no puedes discernir lo que la sabiduría ha de emanar.
marchas con tu pecho firme,
con cascabeles en las patas
la siniestra ansiedad lame.
La rebeldía y el orgullo despluman,
dejando las alas hechas trisas
la tempestad y el descuido abruman,
sacúdete de las ideas falsas.
Como un potro sin domar
sin ensillar y sin freno,
a la orilla de la mar
dejas huellas en el sereno.
Marchas sin retroceso y sin avanzar
corcel empedernido, sagitario,
caminante del sendero que al Tropezar
sigues el mismo camino, apasionado Dromedario.
Vagabundo e inspirado en la conquista
lo que ves al frente sigues sin razonar,
sin ver a los lados, trampas que a la vista
no puedes discernir lo que la sabiduría ha de emanar.