Veo como me desgranas en tus ojos de alfombra mágica.
Aterrizamos juntos en la líquida sonrisa del recreo
paladeando besos de jacarandá en jalea que son los más untuosos.
En el pasado te especiaba de sabores lujosos.
Hoy te guardo en absenta en el árbol de la vieja escuela de trébol.