Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Cordura
Una ambulancia llevaba dos cruces, suizas, como el chocolate y la guarda ley vaticana. Paloma Pómez, corresponsal en la santa, cede ante el cirio, y se baja a las barbas de los cardenales. Holocausto inmisericorde en la plaza; romana balanza, pontifica el peso de la lujuria papal
Durante tres años tuve que soportar a mi compañero de habitación, hasta que llegó Billy el niño que hablaba español, e idolatraba a Cortés. Todo lo aclaró Me dijo, que Enrique octavo, protestaba, pero menos, y que era mucho rey, sobre todo, y más que por rey, por octavo; y que es gracias a tanta ley, que en el Myflowers se gestó, lo que ahora united states asusta de puritano.
Durante tres años tuve que soportar a mi compañero de habitación, hasta que llegó Billy el niño que hablaba español, e idolatraba a Cortés. Todo lo aclaró Me dijo, que Enrique octavo, protestaba, pero menos, y que era mucho rey, sobre todo, y más que por rey, por octavo; y que es gracias a tanta ley, que en el Myflowers se gestó, lo que ahora united states asusta de puritano.
Dame cuerda, dame cuerda
¿Qué cuerda? Si yo no tengo.
Sin cuerda ¡caemos al abismo!
Ya me acuerdo, ya me acuerdo,
y recuperé la cordura.
Sin cuerda ¡caemos al abismo!
Ya me acuerdo, ya me acuerdo,
y recuperé la cordura.
Una onda merodea sin ser vista
Hace una oscuridad que no la veo
Un eón de seriedad en el paseo
Imposible que algún ojo se resista
Sin embargo, amigo no hay empleo
Para el brujo embrujo de la resta
Unívoco indiviso bombardeo
Bombea, y ondea con acuesta
Ondea y bombea con arresto.
Hace una oscuridad que no la veo
Un eón de seriedad en el paseo
Imposible que algún ojo se resista
Sin embargo, amigo no hay empleo
Para el brujo embrujo de la resta
Unívoco indiviso bombardeo
Bombea, y ondea con acuesta
Ondea y bombea con arresto.
Hace más años que la picor, vivía en un castillo de los de siempre, un príncipe azul (que estaba hecho un mulo, de cola larga y sangre roja), con más manías que los que cantan de madrugada. De él estaba enamorada una plebeya (princesa ella), más puta que las gallinas, cuyo padre era cantor y santo oral; un cerdo cabrón de armas tomar, culo poder, y boca llenar, que tenía a bien dejar entrar, o no, a todo aquel que se acercaba para ver el tinte.
Todo comenzó un día de disputa, cuando al príncipe, ya encandilado de la hija, le dijo el padre que se metiera el castillo por donde le cupiera; y ella, que era muy obediente, se lo dejó meter acostándose con el mulo, el príncipe, que cantaba como nadie. Desde entonces es uno de los castillos más visitados, no sólo por la variedad musical y acompañamiento de los cuerpos del coro y de las verdes mucosidades noctámbulas, sino, y además, por saber del cetro bastón, y visitar las dependencias donde se practicaba la medicina nuclear Nunca pude imaginar, que se llegarán a meter bombas atómicas por el ano , ni que en un opinar (hostal de la opinión), se diera tanto por el culo.
Todo comenzó un día de disputa, cuando al príncipe, ya encandilado de la hija, le dijo el padre que se metiera el castillo por donde le cupiera; y ella, que era muy obediente, se lo dejó meter acostándose con el mulo, el príncipe, que cantaba como nadie. Desde entonces es uno de los castillos más visitados, no sólo por la variedad musical y acompañamiento de los cuerpos del coro y de las verdes mucosidades noctámbulas, sino, y además, por saber del cetro bastón, y visitar las dependencias donde se practicaba la medicina nuclear Nunca pude imaginar, que se llegarán a meter bombas atómicas por el ano , ni que en un opinar (hostal de la opinión), se diera tanto por el culo.
Señor Livingston, supongo.
No. Napoleón
Yo soy Stan ley.
¿Kubric?
No, no
El flaco.
Mi compañero Óliver se quedó con Abraham, ¡aboliendo!
Mi compañero Óliver se quedó con Abraham, ¡aboliendo!
¿Abraham Lincoln?
No Abraham a secas.
No Abraham a secas.
Me he hecho caca y pis, y están echando una pared abajo. Dodotis, la paquete, lo chupa muy bien.
Napo
¿No me estará usted insultando?
¡Mon león!, ¿cómo puede pensar eso?
Por favor señor. Deje tranquilo al enfermo; no puede oírle.
¿Y quién le ha dicho a usted que le hablo a él, o que quiero que me enseñe a conducir, o que si debo beber o no?
Porque le huele la boca. Será que todo esto es una mierda y nos encontramos en el castillo de Hoz.
Se equivoca, es el castillo de hez; así que iz para no volvez.
Haz lo que debas hacer Marx. Eliminar de raíz a un grupo social molesto; jugar un poco a Garibaldi; confesarte al obispo y saludar a su señora obispa, preguntar cómo están los obispitos avisperos; cortar las cabezas reales y viajar hasta Kingpasa y más allá del Molocongo.
La alegría de Goya es mi terror. La demagogia me subyuga con el yoga dialéctico, pero Nelson es mejor. Tolón, tolón Abre las puertas Emma. Extiéndase señor Cook ¡Qué, no será escorbuto! ¡Hay Mariana por no saber bordar!
La alegría de Goya es mi terror. La demagogia me subyuga con el yoga dialéctico, pero Nelson es mejor. Tolón, tolón Abre las puertas Emma. Extiéndase señor Cook ¡Qué, no será escorbuto! ¡Hay Mariana por no saber bordar!
Me recuerdas a Rimsky, Federico, y al rey del Ponto. Majoma baja, Majoma sube, Majoma alhaja, maroma tuve. ¿Qué te enseño Jesús?
Saúl Ben Ami, vecino de Benimaclet, de ascendencia armenia, tiene una anemia alemana que cogió en Rumanía, y al tigre, que llaman de Bengala
San Do Kan, Sam Dólar, molar de garra mora, y guerra en tierra que la perfora. ¡Ah, Tremblay!, que viene el gris, por Isabel, la reina virgo.
