BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se estancan, sobre las copas dúctiles
de los pinos, las aguas dulces de los ríos.
Y fluyen con entusiasmo los sexos invertidos.
Brillan más los reptiles que asombran con
sus pieles recias y desiguales.
Brillan como alegorías, las traviesas
inciertas de los campos aledaños, rusticidades
muertas que antaño significaron lealtades.
Musicalidades de neutro paño quieto,
donde la luz abre ventanales, y se exprimen
el cerebro, los pájaros y las aves.
Ah, quién detuviera los pasos elementales
de las migraciones! Quién buscara
un cerebro más allá de toda lógica, y en la
laguna, refulgiera un espacio de peces mustios
sin fétidas corolas!
©
de los pinos, las aguas dulces de los ríos.
Y fluyen con entusiasmo los sexos invertidos.
Brillan más los reptiles que asombran con
sus pieles recias y desiguales.
Brillan como alegorías, las traviesas
inciertas de los campos aledaños, rusticidades
muertas que antaño significaron lealtades.
Musicalidades de neutro paño quieto,
donde la luz abre ventanales, y se exprimen
el cerebro, los pájaros y las aves.
Ah, quién detuviera los pasos elementales
de las migraciones! Quién buscara
un cerebro más allá de toda lógica, y en la
laguna, refulgiera un espacio de peces mustios
sin fétidas corolas!
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