Halloran
Poeta asiduo al portal
CORONA DE LAUREL
Te traes una noche en la mirada
-amor, amada-,
que no por oscura es menos mía.
Me desposees, me dejas en la nada
-amada, amante-,
y me quedo mirándote expectante.
Tus manos son mi piel
-amante, amada-,
me conducen hasta la agonía.
Tus besos, dulce de miel
-amada, amor-,
causan el placer y el dolor.
No me dejes llorándote en la almohada
-amor, amada-,
con ganas de entrar en tu secreto:
antes, bésame de nuevo en la alborada
-amada, amante-,
que la vida quedó atrás, nada delante.
Reparte conmigo el calor aquél
-amante amada-,
que tengo el corazón ahora incompleto.
Corónate la vida con laurel
-amada, amor-,
que no hay modo de terminar mejor.
Te traes una noche en la mirada
-amor, amada-,
que no por oscura es menos mía.
Me desposees, me dejas en la nada
-amada, amante-,
y me quedo mirándote expectante.
Tus manos son mi piel
-amante, amada-,
me conducen hasta la agonía.
Tus besos, dulce de miel
-amada, amor-,
causan el placer y el dolor.
No me dejes llorándote en la almohada
-amor, amada-,
con ganas de entrar en tu secreto:
antes, bésame de nuevo en la alborada
-amada, amante-,
que la vida quedó atrás, nada delante.
Reparte conmigo el calor aquél
-amante amada-,
que tengo el corazón ahora incompleto.
Corónate la vida con laurel
-amada, amor-,
que no hay modo de terminar mejor.