QUETA OLIVER
Poeta recién llegado
CORONADA CON ESPINOS
Delicados cabellos rizados brunazos,
sobre la que una corona se aloja,
espinos sutiles son sus aderezos,
que hacen manar de sus bellos ojos,
lágrimas grana como los cerezos.
Grácil palidez de esa desencantada,
tez juvenil que sutilmente embelesa,
recorriendo la mejilla suave templada,
esa lágrima oculta que resbala y cesa,
dejando un claro eco de la sutil balada.
Vaporoso satén acompaña su cuerpo,
ondulante por mórbido movimiento,
lento llega al abismo su anticuerpo,
con lascivo coronado atisbo sediento,
musa fulginosa que muestra su cuerpo.
Lágrimas negras que reciamente gritan,
desde su interior la impetuosa desdicha,
que la corona de espinas sus ojos irritan,
dolor punzante de la intuición susodicha,
sentires que un día sonrieron y hoy tiritan.
Queta
®Todos los derechos reservados
Delicados cabellos rizados brunazos,
sobre la que una corona se aloja,
espinos sutiles son sus aderezos,
que hacen manar de sus bellos ojos,
lágrimas grana como los cerezos.
Grácil palidez de esa desencantada,
tez juvenil que sutilmente embelesa,
recorriendo la mejilla suave templada,
esa lágrima oculta que resbala y cesa,
dejando un claro eco de la sutil balada.
Vaporoso satén acompaña su cuerpo,
ondulante por mórbido movimiento,
lento llega al abismo su anticuerpo,
con lascivo coronado atisbo sediento,
musa fulginosa que muestra su cuerpo.
Lágrimas negras que reciamente gritan,
desde su interior la impetuosa desdicha,
que la corona de espinas sus ojos irritan,
dolor punzante de la intuición susodicha,
sentires que un día sonrieron y hoy tiritan.
Queta
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