Fabián Menassa
Poeta adicto al portal
Correspondencia con La Luna
Fabián Menassa y Susana Lorente
1-6-2009
He paseado por el lado oscuro de la luna
Y todo en mi era claridad inmensa,
Me he acostado sobre su propio reflejo,
he acariciado su blanca piel suave en el cielo
y todo en mi era luz infinita.
Hoy la realidad me golpea
con su puño de imposible ensueño.
Toqué, con mi voz, el corazón de la luna
Y ella abrazó festiva mis nostalgias.
¿Quién soy, le dije entre susurros,
qué aquí yazco y muero bajo tu blanco vestido?
Yo soy la luna, dijo ella entre suspiros
bebo del néctar de la noche,
sus frutos más prohibidos;
La Luna, me dijo
Altiva y generosa pueblo tu noche
con amante brillo
No quise saber entonces quién era yo...
Yo,
soy el amante, paralizado de la luna,
mi corazón,
los estallantes ejes de un expreso a toda máquina.
Empero hoy,
La realidad me golpea
Con su puño de imposible ensueño.
-------------------------------------------------------------------
Contestación de la Luna
Sus labios rozaron el borde de mármol cuando cayó.
El dolor le recordó aquel beso frío y húmedo
que por última vez le dio en la frente cuando reposaba,
envuelta por su cálida muerte.
La sangre que emanaba del golpe
llegó al mentón y de ahí bajó por el cuello
según la forma de su garganta,
torció hacia el pecho y lo rodeó perfilando su contorno,
y se deslizó
finalmente
hacia el ombligo,
amontonándose en el pequeño orificio hasta rebosarlo.
Era la sonrisa pintada de la luna,
la fantasía del cuerpo,
desnudo en la mirada.
La Luna
-------------------------------------------------------------------
2-6-09
Hoy le leí mis versos a la Luna
y se tiñó del rojo de la sangre su semblante de plata,
el líquido vital caía por sus redondeces,
por sus cóncavas regiones;
haciendo estremecerse cada poro
en la cuenca de luz de sus volcanes-labios.
Toda La Luna era un carnoso labio desgajado en alaridos
Se mecía entre mis letras,
las huellas de mi sexo
Me llamaba por mi nombre,
en ese salto infinito,
en ese querer alcanzar la altura necesaria,
apareció el poema.
Soy el negro grito mudo de la noche
Abrazo tu levedad de astro en la ingravidez de mi sonrisa.
Tu cuerpo,
curva infinita en el espacio febril de cama ajena,
se abría desde su ombligo
al pasar húmedo y cálido de las lenguas del deseo
que devoraban sin compasión todo sentido
y la sangre se detenía en estertores,
crispadas pieles,
llamas inextinguibles sobre tu sexo de Jacinto en plena flor
anunciaban la llegada de la primavera.
El contorno de tu pecho se desdibujaba en caricias
y tu cuello yacía entre mis dientes,
todo era tan ardiente y loco, tan incontrolable
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Contestación de la Luna
Me encontré con una mujer,
los muros engulleron su sombra a la luz de la luna,
espectral amor de frágil tez desparecido,
también,
al amanecer.
Corrió hacia el abismo
rasgando su cuerpo de lienzo a cada zancada,
sucumbiendo a proscribir el blanco silencio
de la imposible mirada.
Deja escalar el sabor hacia la garganta
desde la embriaguez del ombligo,
retorna inevitable y sin sentido,
resbala, embaucado por aquella febril risa,
y muere en este sueño
tendido hacia tus Ninfas.
La Luna
------------------------------------------------------------------
8-6-09
Ingeniero de tus caricias,
dinamito los muros que te encierran,
siembro en tu vientre el huracán de mi mirada...
9/6/08 de madrtaugada
Hoy tampoco pude escribir este poema amor
-----------------------------------------------------------------------------------------
El Sexo en el Cuerpo
Hay almas que hasta que no se las invente, no se las conocerá
Miguel Oscar Menassa
Llegué hasta el resquicio de aquella duda
asomada a las ruinas del atávico balcón.
Su rostro padecía del rastro inconmensurable del deseo,
ahí, justo en el sonido de un suspiro quejumbroso,
en la forma de voz
torneada por dedos perdidos de sentido
hacia algún lugar de la ternura.
Ninguno pudo saber lo que pasaba,
el ángel dejó sucumbir sus alas
y las curvas de candente piedra alcanzaron
la pretensión del roce a un milímetro,
tan solo a un milímetro
de la nombrada pero imposible,
de la esponjosa pero delicada carne,
donde la embriaguez se instaló insensata.
Puedo inventarte en un beso volátil y fanático,
convocar el salvaje recuerdo para desplazarte en el tiempo,
y llegar, ligera y fluida
como sirena impetuosa al cuerpo.
--------------------------------------------------------------------------------------------
esta historia se fue con la Luna al foro de adultos para morir en desgarrador grito http://www.mundopoesia.com/foros/po...luna-apagandose-en-la-noche-de-los-lobos.html
Fabián Menassa y Susana Lorente
1-6-2009
He paseado por el lado oscuro de la luna
Y todo en mi era claridad inmensa,
Me he acostado sobre su propio reflejo,
he acariciado su blanca piel suave en el cielo
y todo en mi era luz infinita.
Hoy la realidad me golpea
con su puño de imposible ensueño.
Toqué, con mi voz, el corazón de la luna
Y ella abrazó festiva mis nostalgias.
¿Quién soy, le dije entre susurros,
qué aquí yazco y muero bajo tu blanco vestido?
Yo soy la luna, dijo ella entre suspiros
bebo del néctar de la noche,
sus frutos más prohibidos;
La Luna, me dijo
Altiva y generosa pueblo tu noche
con amante brillo
No quise saber entonces quién era yo...
Yo,
soy el amante, paralizado de la luna,
mi corazón,
los estallantes ejes de un expreso a toda máquina.
Empero hoy,
La realidad me golpea
Con su puño de imposible ensueño.
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Contestación de la Luna
Sus labios rozaron el borde de mármol cuando cayó.
El dolor le recordó aquel beso frío y húmedo
que por última vez le dio en la frente cuando reposaba,
envuelta por su cálida muerte.
La sangre que emanaba del golpe
llegó al mentón y de ahí bajó por el cuello
según la forma de su garganta,
torció hacia el pecho y lo rodeó perfilando su contorno,
y se deslizó
finalmente
hacia el ombligo,
amontonándose en el pequeño orificio hasta rebosarlo.
Era la sonrisa pintada de la luna,
la fantasía del cuerpo,
desnudo en la mirada.
La Luna
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2-6-09
Hoy le leí mis versos a la Luna
y se tiñó del rojo de la sangre su semblante de plata,
el líquido vital caía por sus redondeces,
por sus cóncavas regiones;
haciendo estremecerse cada poro
en la cuenca de luz de sus volcanes-labios.
Toda La Luna era un carnoso labio desgajado en alaridos
Se mecía entre mis letras,
las huellas de mi sexo
Me llamaba por mi nombre,
en ese salto infinito,
en ese querer alcanzar la altura necesaria,
apareció el poema.
Soy el negro grito mudo de la noche
Abrazo tu levedad de astro en la ingravidez de mi sonrisa.
Tu cuerpo,
curva infinita en el espacio febril de cama ajena,
se abría desde su ombligo
al pasar húmedo y cálido de las lenguas del deseo
que devoraban sin compasión todo sentido
y la sangre se detenía en estertores,
crispadas pieles,
llamas inextinguibles sobre tu sexo de Jacinto en plena flor
anunciaban la llegada de la primavera.
El contorno de tu pecho se desdibujaba en caricias
y tu cuello yacía entre mis dientes,
todo era tan ardiente y loco, tan incontrolable
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Contestación de la Luna
Me encontré con una mujer,
los muros engulleron su sombra a la luz de la luna,
espectral amor de frágil tez desparecido,
también,
al amanecer.
Corrió hacia el abismo
rasgando su cuerpo de lienzo a cada zancada,
sucumbiendo a proscribir el blanco silencio
de la imposible mirada.
Deja escalar el sabor hacia la garganta
desde la embriaguez del ombligo,
retorna inevitable y sin sentido,
resbala, embaucado por aquella febril risa,
y muere en este sueño
tendido hacia tus Ninfas.
La Luna
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8-6-09
Ingeniero de tus caricias,
dinamito los muros que te encierran,
siembro en tu vientre el huracán de mi mirada...
9/6/08 de madrtaugada
Hoy tampoco pude escribir este poema amor
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El Sexo en el Cuerpo
Hay almas que hasta que no se las invente, no se las conocerá
Miguel Oscar Menassa
Llegué hasta el resquicio de aquella duda
asomada a las ruinas del atávico balcón.
Su rostro padecía del rastro inconmensurable del deseo,
ahí, justo en el sonido de un suspiro quejumbroso,
en la forma de voz
torneada por dedos perdidos de sentido
hacia algún lugar de la ternura.
Ninguno pudo saber lo que pasaba,
el ángel dejó sucumbir sus alas
y las curvas de candente piedra alcanzaron
la pretensión del roce a un milímetro,
tan solo a un milímetro
de la nombrada pero imposible,
de la esponjosa pero delicada carne,
donde la embriaguez se instaló insensata.
Puedo inventarte en un beso volátil y fanático,
convocar el salvaje recuerdo para desplazarte en el tiempo,
y llegar, ligera y fluida
como sirena impetuosa al cuerpo.
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esta historia se fue con la Luna al foro de adultos para morir en desgarrador grito http://www.mundopoesia.com/foros/po...luna-apagandose-en-la-noche-de-los-lobos.html
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