Siempre quise corresponderte
En la misma manera,
Pero nos movíamos
En dos planos diferentes.
Eras impetuoso,
Corcel indómito
Al que no refrenaba obstáculo
Buscando siempre
Una meta más elevada
Y yo surcaba el camino,
A sorbos lentos, reflexivos,
Recreándome en el silencio
Que a veces
Entre los dos se cruzaba.
Tú me quemabas
En el fuego de tu ardor
Como un incendio que acorrala,
Y aunque con toda mi alma
Deseaba poder darte
La misma energía que derrochabas,
Mi ser estaba hecho de aceptación,
De conformismo,
Tendiendo a quedarse
Al pie del agua.
No creas que no te quise;
Lo hice de la única forma
Que entendían
los músculos de mi cuerpo,
Como el movimiento de la marea
Bajo el influjo de la luna callada.
No pude sobreponerme
A la rabia que me causaba
El no sentir el arrebato
Al que con facilidad tu llegabas,
Sintiéndome niebla fría y espesa
Que no sabe deshacerse
Cuando el sol le dirige
El cálido aliento de su existencia.
No quise hacerte daño,
Sino atenuar la herida
Que llegaría
Cuando el reproche
Fuera mutuo,
Cuando la paciencia
Ya no recurriría a excusas,
Soñar con esperanzas
Que nunca tomarían forma,
A disculpar una unión
Que se deshacía
Entre las abundantes sombras.
Llegó el momento
De cerrar la puerta
A tu corazón impulsivo
Que me desbocaba
Haciéndome perder el control,
La fuerza de mi razón
Y el equilibrio en mi constancia.
Álzate y busca esa pareja
Que a ti te iguale
En el amor que abrase,
Que como una segunda piel
A tu deseo se ate,
Dándote,
Lo que mi voluntad inútil
Fue incapaz de regalarte.
En la misma manera,
Pero nos movíamos
En dos planos diferentes.
Eras impetuoso,
Corcel indómito
Al que no refrenaba obstáculo
Buscando siempre
Una meta más elevada
Y yo surcaba el camino,
A sorbos lentos, reflexivos,
Recreándome en el silencio
Que a veces
Entre los dos se cruzaba.
Tú me quemabas
En el fuego de tu ardor
Como un incendio que acorrala,
Y aunque con toda mi alma
Deseaba poder darte
La misma energía que derrochabas,
Mi ser estaba hecho de aceptación,
De conformismo,
Tendiendo a quedarse
Al pie del agua.
No creas que no te quise;
Lo hice de la única forma
Que entendían
los músculos de mi cuerpo,
Como el movimiento de la marea
Bajo el influjo de la luna callada.
No pude sobreponerme
A la rabia que me causaba
El no sentir el arrebato
Al que con facilidad tu llegabas,
Sintiéndome niebla fría y espesa
Que no sabe deshacerse
Cuando el sol le dirige
El cálido aliento de su existencia.
No quise hacerte daño,
Sino atenuar la herida
Que llegaría
Cuando el reproche
Fuera mutuo,
Cuando la paciencia
Ya no recurriría a excusas,
Soñar con esperanzas
Que nunca tomarían forma,
A disculpar una unión
Que se deshacía
Entre las abundantes sombras.
Llegó el momento
De cerrar la puerta
A tu corazón impulsivo
Que me desbocaba
Haciéndome perder el control,
La fuerza de mi razón
Y el equilibrio en mi constancia.
Álzate y busca esa pareja
Que a ti te iguale
En el amor que abrase,
Que como una segunda piel
A tu deseo se ate,
Dándote,
Lo que mi voluntad inútil
Fue incapaz de regalarte.