El errante fugaz
Poeta recién llegado
Corrí tan rápido que se rasgó mi inocencia.
Corrí,
Sin mirar atrás ni un instante
Se me cayeron los monedas que en el bolsillo llevaba.
Botas embarradas, mirada fija.
Tropecé un par de veces, brazo golpeado,
Casi caigo, pero seguí.
Corrí creyendo llegar a la meta
Sin percatar el enemigo que me perseguía.
El enemigo de la inocencia,
Acompañante de la experiencia,
Paciente observador
y frívolo juez.
Sin afanes me persigue sin saber de mi existencia.
Me destruye sin saberlo
Me empuja sin esfuerzo.
Me funde con su ojeada,
Me diluye con su ritmo.
Y así, yo engañado en la meta,
Aire corto
Sonrisa firme;
No siento que es esta ahora,
Tan solo mi primera vuelta.
Corrí,
Sin mirar atrás ni un instante
Se me cayeron los monedas que en el bolsillo llevaba.
Botas embarradas, mirada fija.
Tropecé un par de veces, brazo golpeado,
Casi caigo, pero seguí.
Corrí creyendo llegar a la meta
Sin percatar el enemigo que me perseguía.
El enemigo de la inocencia,
Acompañante de la experiencia,
Paciente observador
y frívolo juez.
Sin afanes me persigue sin saber de mi existencia.
Me destruye sin saberlo
Me empuja sin esfuerzo.
Me funde con su ojeada,
Me diluye con su ritmo.
Y así, yo engañado en la meta,
Aire corto
Sonrisa firme;
No siento que es esta ahora,
Tan solo mi primera vuelta.