tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Corre al viento sigilosa panacea estremeciendo y paralizando la ansiedad divina, rozando lo colosal, tan sacro que mete miedo.
Aun así seguiré corriendo.
Tal vez sirva este ungüento para escapar del estupor que quema desde mis entrañas. Cerca del mar, estará la citada exultación de la agonía infame, que sigue acosando, si, detrás de aquel promontorio, encontraré mis aguas alquimias.
El restregar de mis manos sobre los ojos, ausenta el peligro.
Seguiré corriendo.
Todos creen lo peor y eso me deja un sabor amargo, el saber que esta realidad mía, me seguirá agobiando de vuelo bajo y en silencio, doblego los pocos momentos, sosegando los meta mensajes que imparte mi cerebro, no resolveré nada aquí, estará en la nada mas pura del baúl de los recuerdos primarios. Insostenible en el tiempo, no veré la luz del sol infiltrarse entre el boscaje tufoso y atrevido, que ensordece con su verde asfixiante.
Seguiré corriendo.
Ni por un solo segundo dejaré mi surreal persistencia, con ella, arderé entre las gentes que pasen junto a mí, sobreviviré a la malicia y a la falta de escrúpulos.
No seré un vegetal, ni una materia sin lugar en total inanimidad, me bastará con la poca sensibilidad que sostenga mi inanidad, aunque parezca lobotomizado.
Seguiré corriendo.
Exteriorizaré una violencia sutil y defensiva, seré la encarnación de la muerte.
Seguiré corriendo.
Aun así seguiré corriendo.
Tal vez sirva este ungüento para escapar del estupor que quema desde mis entrañas. Cerca del mar, estará la citada exultación de la agonía infame, que sigue acosando, si, detrás de aquel promontorio, encontraré mis aguas alquimias.
El restregar de mis manos sobre los ojos, ausenta el peligro.
Seguiré corriendo.
Todos creen lo peor y eso me deja un sabor amargo, el saber que esta realidad mía, me seguirá agobiando de vuelo bajo y en silencio, doblego los pocos momentos, sosegando los meta mensajes que imparte mi cerebro, no resolveré nada aquí, estará en la nada mas pura del baúl de los recuerdos primarios. Insostenible en el tiempo, no veré la luz del sol infiltrarse entre el boscaje tufoso y atrevido, que ensordece con su verde asfixiante.
Seguiré corriendo.
Ni por un solo segundo dejaré mi surreal persistencia, con ella, arderé entre las gentes que pasen junto a mí, sobreviviré a la malicia y a la falta de escrúpulos.
No seré un vegetal, ni una materia sin lugar en total inanimidad, me bastará con la poca sensibilidad que sostenga mi inanidad, aunque parezca lobotomizado.
Seguiré corriendo.
Exteriorizaré una violencia sutil y defensiva, seré la encarnación de la muerte.
Seguiré corriendo.