Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te miro y me miras,
sonríes y me gusta,
tus ojos brillan y se acercan a los míos,
el calor de la sangre enciende mi cuerpo
estremezco y deseo,
tu mano se hace espacio y se pega a la piel,
mis dedos rozando razones,
agitándote debajo de mis yemas embaucan-tez.
Pegada a mi cuerpo,
mmmmm , bebiéndonos, rozándonos,
mmmmmmm , oliéndonos, sintiéndonos,
mmmmmmmmm!!! ., desvergonzados mimándonos,
hasta que las ganas suspendidas abandonan mi ahogo.
Pegado a tu cuerpo,
subyugo tu sabia anclada a mi lecho,
blasfemando sórdidas sílabas que estallan mi animal resuello,
acorralando el ruido inagotable que circunda el instante,
de vociferar la risa que espontánea se queja en mi garganta,
concitando el temblor misericordioso,
que sube desde mi vaivén furioso,
hasta tus trémulos labios ostentosos.
Atravesamos el vértigo del pináculo,
que travieso acompaña el descanso palpitante,
por continuar los espasmos inagotables,
que a nuestros cuerpos insisten en cobijarse,
y desnudos nos dejamos,
y complacidos conspiramos,
enjuagando momentos susurrantes,
que han cortejado mis oídos ,
con suspiros y gemidos indómitos
sonríes y me gusta,
tus ojos brillan y se acercan a los míos,
el calor de la sangre enciende mi cuerpo
estremezco y deseo,
tu mano se hace espacio y se pega a la piel,
mis dedos rozando razones,
agitándote debajo de mis yemas embaucan-tez.
Pegada a mi cuerpo,
mmmmm , bebiéndonos, rozándonos,
mmmmmmm , oliéndonos, sintiéndonos,
mmmmmmmmm!!! ., desvergonzados mimándonos,
hasta que las ganas suspendidas abandonan mi ahogo.
Pegado a tu cuerpo,
subyugo tu sabia anclada a mi lecho,
blasfemando sórdidas sílabas que estallan mi animal resuello,
acorralando el ruido inagotable que circunda el instante,
de vociferar la risa que espontánea se queja en mi garganta,
concitando el temblor misericordioso,
que sube desde mi vaivén furioso,
hasta tus trémulos labios ostentosos.
Atravesamos el vértigo del pináculo,
que travieso acompaña el descanso palpitante,
por continuar los espasmos inagotables,
que a nuestros cuerpos insisten en cobijarse,
y desnudos nos dejamos,
y complacidos conspiramos,
enjuagando momentos susurrantes,
que han cortejado mis oídos ,
con suspiros y gemidos indómitos
:: y muchas estrellitas de amor