viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Escondido en mis legañas,
oliendo a noche consumada,
te remito un beso lento
apenas pronunciado.
Tú desenvuelves el amor por las mañanas
salpicando de sol los buenos días.
Es hora de que los sueños despierten
y comiencen a cumplirse.
Nuestros frutos florecen
de entre las mantas.
La leche caliente perfuma la cocina,
las galletas serán ritualmente inmoladas
en un aquelarre matutino
que augura dieciocho horas inquietas.
No cuesta tanto
levantarse en invierno
si tras la frontera del lecho
sigue sin hacer frío.
oliendo a noche consumada,
te remito un beso lento
apenas pronunciado.
Tú desenvuelves el amor por las mañanas
salpicando de sol los buenos días.
Es hora de que los sueños despierten
y comiencen a cumplirse.
Nuestros frutos florecen
de entre las mantas.
La leche caliente perfuma la cocina,
las galletas serán ritualmente inmoladas
en un aquelarre matutino
que augura dieciocho horas inquietas.
No cuesta tanto
levantarse en invierno
si tras la frontera del lecho
sigue sin hacer frío.
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