SOLCIEGO
Poeta asiduo al portal
Entre el purpurear de tus labios,
y la tristeza de tus ojos claros,
me sedujeron de pronto,
el dulcísono semblante rosa
de tus mejillas de nardos.
Tres veces miré a tus ojos…lo recuerdo
dos veces nos esquivamos,
pero en la última mirada,
tu sonrisa, solo bastó para amarnos.
No imaginé encontrarte,
esa tarde serena y cálida,
parecías una estrella hermosa,
deslumbrante, en un cielo muy lejano.
Entre risas y aplausos
mis sentidos apreciaron,
las finas líneas de tu cuerpo,
cuando danzabas El Zorba,
con la gracia de tus pasos.
Fue aquel, un encuentro corto…
que ambos aún recordamos,
muy a pesar de los años.
y la tristeza de tus ojos claros,
me sedujeron de pronto,
el dulcísono semblante rosa
de tus mejillas de nardos.
Tres veces miré a tus ojos…lo recuerdo
dos veces nos esquivamos,
pero en la última mirada,
tu sonrisa, solo bastó para amarnos.
No imaginé encontrarte,
esa tarde serena y cálida,
parecías una estrella hermosa,
deslumbrante, en un cielo muy lejano.
Entre risas y aplausos
mis sentidos apreciaron,
las finas líneas de tu cuerpo,
cuando danzabas El Zorba,
con la gracia de tus pasos.
Fue aquel, un encuentro corto…
que ambos aún recordamos,
muy a pesar de los años.
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