- Cuando era un joven novicio en el arte del amor conocí una musa muy hermosa y terriblemente ingrata. No tenía dinero para ofrecerle, ni joyas, ni palacios, tan solo la pasión de un corazón que el amor acata.
Con mucha inocencia le demostré todo mi cariño, le abrí mi pecho como la noche a la mañana, pero esta sarcástica me dijo: ¡Querido, el amor nunca ha sido, y será, cosa de niños!. Desde ese entonces voy por las calles, preguntándome sin saber: ¿por qué la vida me ha dado un cuerpo de hombre en un corazón de niño?
MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo
de nuestros Mecenas.
✦ Hazte Mecenas
Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español