Déjale a los niños la inocencia,
Déjale a las niñas el rubor.
Déjale a los jueces la coherencia...
A mí, a mí dame calor.
Déjale a las niñas el rubor.
Déjale a los jueces la coherencia...
A mí, a mí dame calor.
Déjale a los justos la conciencia,
Déjale a los locos la ilusión.
Déjale a los buenos la decencia...
A mí, a mí dame pasión.
Déjale a los locos la ilusión.
Déjale a los buenos la decencia...
A mí, a mí dame pasión.
Déjale a los pobres la paciencia,
déjale a los viejos el pudor.
Déjale a los ricos la opulencia...
A mí, a mi tú dame amor.
déjale a los viejos el pudor.
Déjale a los ricos la opulencia...
A mí, a mi tú dame amor.
Marino Fabianesi