Sergi Siré
Poeta asiduo al portal
Tratemos esta tarde, de cortinas cobrizas en el cielo
hacer memoria mientras alimentamos las brasas del fuego
una mirada a trás, sin lágrimas en el paño en este juego.
Volvamos, tal vez, a tardes de verano y que venga la brisa
del pino y el hinojo, de la almendra y la arena de la isla
quemando la piel de día y cerrando la noche en tequila.
Más jóvenes aun, pues siempre fuimos niños que todo lo tuvimos
pintaron nuestras risas los globos llenos de agua y jabón
lloremos que ayer todo era más sencillo, nada era mejor.
Nunca lamentaremos habernos divertido, brindemos amigo
si otros niños fueron ancianos a los once años, no cambiaron sus cromos
si muchos no disfrutaron haciéndose cosquillas, del azucarado "Te quiero".
Vayámonos juntos a clases de colegio, a risas y recreos
Vayamos, hermano, lloremos nuestra infancia que torna uva en pasa
celebremos los goles anotados en el garaje de tu casa.
Astillas agridulces, arañazos de alegría pues hemos terminado
después de tanto esfuerzo la guarida en el árbol
aquellas veladas de malditas historias, de risas y primeras novias.
Los sillones eran barcos pirata y el suelo la muerte si caías.
Bajo la encimera de la cocina nuestro escondite perfecto
sean quizás los zumos de la abuela medicina para las caídas.
Bicicletas que galopan por los caminos de tierra
que serán hoy una moqueta de gala pintada de asfalto
Olvida lo ocurrido, démonos un abrazo por los veranos de nuestras vidas.
hacer memoria mientras alimentamos las brasas del fuego
una mirada a trás, sin lágrimas en el paño en este juego.
Volvamos, tal vez, a tardes de verano y que venga la brisa
del pino y el hinojo, de la almendra y la arena de la isla
quemando la piel de día y cerrando la noche en tequila.
Más jóvenes aun, pues siempre fuimos niños que todo lo tuvimos
pintaron nuestras risas los globos llenos de agua y jabón
lloremos que ayer todo era más sencillo, nada era mejor.
Nunca lamentaremos habernos divertido, brindemos amigo
si otros niños fueron ancianos a los once años, no cambiaron sus cromos
si muchos no disfrutaron haciéndose cosquillas, del azucarado "Te quiero".
Vayámonos juntos a clases de colegio, a risas y recreos
Vayamos, hermano, lloremos nuestra infancia que torna uva en pasa
celebremos los goles anotados en el garaje de tu casa.
Astillas agridulces, arañazos de alegría pues hemos terminado
después de tanto esfuerzo la guarida en el árbol
aquellas veladas de malditas historias, de risas y primeras novias.
Los sillones eran barcos pirata y el suelo la muerte si caías.
Bajo la encimera de la cocina nuestro escondite perfecto
sean quizás los zumos de la abuela medicina para las caídas.
Bicicletas que galopan por los caminos de tierra
que serán hoy una moqueta de gala pintada de asfalto
Olvida lo ocurrido, démonos un abrazo por los veranos de nuestras vidas.