jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
enamorarme otra vez
-sí, enamorarme como un perro otra vez-
enamorarme, por ejemplo, como me enamoré de aurora,
y poder volver a sentir ese desgarro que llevé dentro de mí
durante todos esos meses en que no me atreví a confesarle
a aurora que la amaba;
caer de nuevo, entonces, en las redes del amor,
como un idiota, como un iluso que no aprendió nada
de todas las veces que ya le dieron por el culo;
(caer de nuevo aun sabiendo de las altas probabilidades
que tengo de que vuelvan a darme por el culo);
sí, enamorarme otra vez hasta el borde del suicidio
¿y de quién ahora?
bueno, de cualquiera, pero con tal que
se parezca siquiera un poco a aurora;
y que tenga su mirada y su luz y que al hablar
su voz penetre en mi oído como una caricia del viento...
(como me ocurría con la voz de aurora)
y que también se llame aurora y que tenga
las piernas flacas y el pelo negro como aurora
(aunque ya no quiero a aurora y no entiendo
para qué quiero enamorarme de una como ella)
y su forma de girar la cabeza y de enarcar las cejas,
y su olor y sus dedos largos y aquella tristeza en su cara
cuando le decía que yo jamás me casaría con ella
¿podría haber una en algún lugar tan parecida a ella
que ni su propia madre fuese capaz de diferenciarlas?
¿y podría llegar a encontrarme con esa otra antes de morir
y enamorarme de ella con la misma clase de amor atroz y devastador
con el que me enamoré de aurora?
quién sabe, yo no lo sé;
además, tal vez el título de este poema esté equivocado
tal vez ya me morí desde hace tiempo
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