Raamses
Poeta asiduo al portal
Cuando la sangre decidió escaparse de su lugar habitual
ni una sombra en la finita eternidad vino a mirar,
irrumpió esa brisa tajante golpeando en los pómulos
cuya llegada suena a que así será.
En la oscuridad contemporánea debo prender una lumbre
pese a que las piedras delante de mí comiencen a reír,
las arenas movedizas parecen saltar de júbilo
su balanceo trepidante ejecutan la guillotina de la confirmación.
Empiezas a levitar y no es de regocijo
empiezas a elevarte y chocas contra las paredes,
el devenir puede hacerte dar vueltas imposibles
y nadie sabio te podrá lanzar cuerda a tierra.
Me he negado a compartir en un club de corazones rotos
donde acordamos el desastre que hemos hecho del mundo,
mi aislamiento triunfante es una forma de continuar
las nubes se abrazan por lo que ha sido de mí.
Yo solo puedo ver los infartos llegar a puerto seguro
se debe aprender de que si suceden no hay duda de ellos,
las causas son desconocidas y definidas para el destino
profetizan que podrás ser invisible en contra de tu voluntad.
Y cuando puedo sonreír plenamente en una noche terrible
lanzo al aire la confirmación de que me he quedado perfectamente solo,
la parálisis facial se hará presente si acaso alguien se ofrece de testigo
los demonios cabalgan prados en primaveras no exploradas.
Te invito a bailar un rockabilly con mis dos pies izquierdos
porque mi destrucción personal no reconoce su propia decapitación,
los espasmos involuntarios son únicos al mejor ritmo juvenil
bailar con un gesto a la medida es sonrojarse de sordera.
ni una sombra en la finita eternidad vino a mirar,
irrumpió esa brisa tajante golpeando en los pómulos
cuya llegada suena a que así será.
En la oscuridad contemporánea debo prender una lumbre
pese a que las piedras delante de mí comiencen a reír,
las arenas movedizas parecen saltar de júbilo
su balanceo trepidante ejecutan la guillotina de la confirmación.
Empiezas a levitar y no es de regocijo
empiezas a elevarte y chocas contra las paredes,
el devenir puede hacerte dar vueltas imposibles
y nadie sabio te podrá lanzar cuerda a tierra.
Me he negado a compartir en un club de corazones rotos
donde acordamos el desastre que hemos hecho del mundo,
mi aislamiento triunfante es una forma de continuar
las nubes se abrazan por lo que ha sido de mí.
Yo solo puedo ver los infartos llegar a puerto seguro
se debe aprender de que si suceden no hay duda de ellos,
las causas son desconocidas y definidas para el destino
profetizan que podrás ser invisible en contra de tu voluntad.
Y cuando puedo sonreír plenamente en una noche terrible
lanzo al aire la confirmación de que me he quedado perfectamente solo,
la parálisis facial se hará presente si acaso alguien se ofrece de testigo
los demonios cabalgan prados en primaveras no exploradas.
Te invito a bailar un rockabilly con mis dos pies izquierdos
porque mi destrucción personal no reconoce su propia decapitación,
los espasmos involuntarios son únicos al mejor ritmo juvenil
bailar con un gesto a la medida es sonrojarse de sordera.