A. Hidalgo
Poeta recién llegado
Los caprichos que la vida
nos tiende de su mano,
esos cuentos oxidados
y esas quimeras que aspiras,
se nos van acumulando.
Ahora vienes, ahora sientes,
y ahora veo entre las gentes
tus susurros, mis naufragios.
Como el cacarear del gallo
he nacido esta mañana,
como el sol tras la montaña,
como la vida en los sembrados.
Necesito agua, estoy sudando,
necesito besos fuera del fango.
Cabizbajo no he pasado,
he mirado esos ojos
y he leído en sus tronos
todo lo que han cosechado:
entre las mil maravillas
esperanzas incompletas,
sueños hechos de madera
que el tiempo pudre
[haciendo astillas].
Como el búho me he quedado
cantando solo a los mosquitos,
buscando algún ratón perdido
entre las hierbas del campo.
Necesito tiempo, estoy cansado,
necesito huertos para pasar mi arado.
nos tiende de su mano,
esos cuentos oxidados
y esas quimeras que aspiras,
se nos van acumulando.
Ahora vienes, ahora sientes,
y ahora veo entre las gentes
tus susurros, mis naufragios.
Como el cacarear del gallo
he nacido esta mañana,
como el sol tras la montaña,
como la vida en los sembrados.
Necesito agua, estoy sudando,
necesito besos fuera del fango.
Cabizbajo no he pasado,
he mirado esos ojos
y he leído en sus tronos
todo lo que han cosechado:
entre las mil maravillas
esperanzas incompletas,
sueños hechos de madera
que el tiempo pudre
[haciendo astillas].
Como el búho me he quedado
cantando solo a los mosquitos,
buscando algún ratón perdido
entre las hierbas del campo.
Necesito tiempo, estoy cansado,
necesito huertos para pasar mi arado.