Cae la tarde gris del tiempo
sobre mi corazon atormentado
y, a la distancia -en el jardin de mis recuerdos-,
las diamelas estan danzando en su pauta de perfumes.
El crepusculo invade,
con su explosion torrentosa de colores,
las largas conciencias de los hombres,
y en un tropel de ropas,
con su clamor de formas
avanzan por largas avenidas
y se dibujan sus siluetas inconcretas
en el fondo de alboradas lividas.
Conquistan las distancias,
van en busca del tiempo,
y el tiempo les arrebata sus horas,
sus quimeras,
sus largas ansiedades,
sus dolencias y alegrias.
Sus estampas indecisas
cubren el mar y el cielo,
la montaña y el valle,
el color y la plastica
que estremecen sus vidas.
Vienen saltando en la bruma
sus congojas y condenas.
Vienen rodando en la tarde
los cansancios de mil vidas.
Buscan la eternidad
en las distancias,
en el ocaso frio del espacio,
que no tiene estructura, ni color, ni mosaico,
ni alegria, ni pena.
Asi van trasegando
en seculares anforas
la inquietud de sus dias,
caminando sin rumbos,
extraviando sus metas,
dilatando alegrias,
y desmenuzando penas.
Sucumben lentamente
y, otras veces a prisa,
en la larga jornada
y en la jornada corta,
que aminora sus pulsos
tras la insomne conciencia
y el dolor suplicante.
***********************************
disculpen la falta de acentos, este teclado no me permite ponerlos.
sobre mi corazon atormentado
y, a la distancia -en el jardin de mis recuerdos-,
las diamelas estan danzando en su pauta de perfumes.
El crepusculo invade,
con su explosion torrentosa de colores,
las largas conciencias de los hombres,
y en un tropel de ropas,
con su clamor de formas
avanzan por largas avenidas
y se dibujan sus siluetas inconcretas
en el fondo de alboradas lividas.
Conquistan las distancias,
van en busca del tiempo,
y el tiempo les arrebata sus horas,
sus quimeras,
sus largas ansiedades,
sus dolencias y alegrias.
Sus estampas indecisas
cubren el mar y el cielo,
la montaña y el valle,
el color y la plastica
que estremecen sus vidas.
Vienen saltando en la bruma
sus congojas y condenas.
Vienen rodando en la tarde
los cansancios de mil vidas.
Buscan la eternidad
en las distancias,
en el ocaso frio del espacio,
que no tiene estructura, ni color, ni mosaico,
ni alegria, ni pena.
Asi van trasegando
en seculares anforas
la inquietud de sus dias,
caminando sin rumbos,
extraviando sus metas,
dilatando alegrias,
y desmenuzando penas.
Sucumben lentamente
y, otras veces a prisa,
en la larga jornada
y en la jornada corta,
que aminora sus pulsos
tras la insomne conciencia
y el dolor suplicante.
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disculpen la falta de acentos, este teclado no me permite ponerlos.