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Soy un perrito callejero
que ha recibido muchos palos en el lomo...
no esperes que,
cuando intentes acariciar mi cabeza,
no huya temeroso
o no te enseñe los dientes.
Ay, viento querido, déjeme decirle que lo más deseado es lo más temido. Y que mostrar los dientes, aquí, es una invitación a las más preciosas "dentelladas".
Te mando un abrazoooooooooo, héroe de la cotidianeidad en Poesía.
Ciela:
¡Cuánto tiempo! La mordida que este poema te dio era para arrancarte la sabia vital que necesita, ojalá te haya inyectado un poco de su rabia. Hasta pronto.
Jorge Lemoine:
Siempre he dicho que los animales son parte esencial de la literatura y cuando se ponen a darnos lecciones son los más idóneos. Saludos.