Cotidianos III

El Barrendero


Como un escarabajo suburbano
que empuja diariamente su rutina:
con su cepillo irá; de esquina a esquina
juntando el desperdicio circadiano.

Invisible e ignorado ciudadano
del que ambula, el vecino y la vecina
tararea unas coplas de Sabina
trabajando en su círculo borgeano.


La señora que va al supermercado
repitiendo la lista; y abstraída;
lo mira mientras pasa por su lado.

El saludo la encuentra distraída;
al darse vuelta y verlo allí parado
le da los buenos días conmovida.

A veces la salida
de un túnel que no va a ninguna parte
es la que algún ¡BUEN DÍA! nos comparte.
 
El Barrendero


Como un escarabajo suburbano
que empuja diariamente su rutina:
con su cepillo irá; de esquina a esquina
juntando el desperdicio circadiano.

Invisible e ignorado ciudadano
del que ambula, el vecino y la vecina
tararea unas coplas de Sabina
trabajando en su círculo borgeano.


La señora que va al supermercado
repitiendo la lista; y abstraída;
lo mira mientras pasa por su lado.

El saludo la encuentra distraída;
al darse vuelta y verlo allí parado
le da los buenos días conmovida.

A veces la salida
de un túnel que no va a ninguna parte
es la que algún ¡BUEN DÍA! nos comparte.

Muy entrañable este recuerdo...
En mi barrio tenemos a Melchor, el barrendero más marchoso que conozco. Lleva una pequeña radio con música a medio volumen, el resto lo hace él cantando y saludando a todo el que se le cruza. La verdad es que alegra el día sólo con verle.

Me ha encantado el poema. Felicidades

Palmira
 
Palmira

Pues los chismes sobre Melchor(me lo imagino limpiando al compás de una música gitana que vierten en la radio) ¡Iluminan!


Gracias por tu generosa presencia

Un abrazo
 

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