Y solo nos quedó esa última noche,
como el latir de un momento atrapado,
en un instante de sombras sin fin,
en donde todo fue cual cráter eterno.
Dejemos que el alba la guarde en su herida,
siguiendo su rastro por confines desiertos,
y en un pliegue rosado, dónde amanezca el recuerdo,
que tu luz en mi brillo despierte algún día.
Y si el tiempo nos teje un destino sin nombre,
aún lleva mi pecho tu noche grabada.
Donde el amor se quiebra en mil ecos alados,
con versos que cantan tu luz no apagada
como el latir de un momento atrapado,
en un instante de sombras sin fin,
en donde todo fue cual cráter eterno.
Dejemos que el alba la guarde en su herida,
siguiendo su rastro por confines desiertos,
y en un pliegue rosado, dónde amanezca el recuerdo,
que tu luz en mi brillo despierte algún día.
Y si el tiempo nos teje un destino sin nombre,
aún lleva mi pecho tu noche grabada.
Donde el amor se quiebra en mil ecos alados,
con versos que cantan tu luz no apagada