IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
En el infierno se cierne,
un anochecer inmenso,
de fuego y caldera,
de frío y olvido,
entre las grietas,
las fauces ansían cuerpos aún más vivos,
porque no hay condena sin lamento,
no hay perdón, porque nunca existió,
heridas en la carne esconden,
aquellos ángeles caídos,
guardan sus cuerpos,
en el interior de sus almas,
engullen su propio cantar,
de desesperanza y ceguera,
de la aspereza en el esperar,
del contemplar la injusticia,
y caen más seres
entre columnas de fuego,
el áureo templo se calcinará,
y no quedarán mas resquicios
de adoctrinamiento,
porque el miedo mueve montañas,
y la culpa, mundos,
no se puede caer si ya se ha caído,
ni se puede creer, sin haber contemplado,
no se puede compartir, sin haber perdido,
y el cielo seguirá negando su esencia,
porque es infierno, si se ha de analizar,
porque es inexistente,
si se lo ha de cuestionar.
un anochecer inmenso,
de fuego y caldera,
de frío y olvido,
entre las grietas,
las fauces ansían cuerpos aún más vivos,
porque no hay condena sin lamento,
no hay perdón, porque nunca existió,
heridas en la carne esconden,
aquellos ángeles caídos,
guardan sus cuerpos,
en el interior de sus almas,
engullen su propio cantar,
de desesperanza y ceguera,
de la aspereza en el esperar,
del contemplar la injusticia,
y caen más seres
entre columnas de fuego,
el áureo templo se calcinará,
y no quedarán mas resquicios
de adoctrinamiento,
porque el miedo mueve montañas,
y la culpa, mundos,
no se puede caer si ya se ha caído,
ni se puede creer, sin haber contemplado,
no se puede compartir, sin haber perdido,
y el cielo seguirá negando su esencia,
porque es infierno, si se ha de analizar,
porque es inexistente,
si se lo ha de cuestionar.