Osmara Cantero
Poeta adicto al portal
Me fui a parar al infierno, sin saber porque ni como
cual no seria mi asombro, al ver donde habia parado
A la meca de los malos, pecadores, sin esconder lo que somos
Y en medio de tal jauria, mi cuerpo petrificado
El calor era abrazante y el ruido ensordecedor
entre las sombras y luces, surgian las llamaradas
las gentes llenas de andrajos, ensenando sin pudor
las mujeres como locas, con faces pintarrajeadas
Los cuerpos atropellando, como zombis hacia el centro
en su prisa por llegar, a la esfera de orificios
y alli yo tambien luchando, para llegar hasta adentro
y poder mirar al diablo, haciendo los sacrificios
El olor era asfixiante, pero las gentes exaltadas
iba moviendo sus restos, chocandose entre ellos
con movimientos tan torpes, con sus caras tan sudadas
y entre toda esa agonía, sentí una mano en mi cuello
Sentí estremecerme toda, al final abri los ojos
mis amigas sonreian, con sus cabezotas huecas
me habia quedado dormida, y roncando a mi antojo
que alivio, no era el averno, estaba en la discoteca
cual no seria mi asombro, al ver donde habia parado
A la meca de los malos, pecadores, sin esconder lo que somos
Y en medio de tal jauria, mi cuerpo petrificado
El calor era abrazante y el ruido ensordecedor
entre las sombras y luces, surgian las llamaradas
las gentes llenas de andrajos, ensenando sin pudor
las mujeres como locas, con faces pintarrajeadas
Los cuerpos atropellando, como zombis hacia el centro
en su prisa por llegar, a la esfera de orificios
y alli yo tambien luchando, para llegar hasta adentro
y poder mirar al diablo, haciendo los sacrificios
El olor era asfixiante, pero las gentes exaltadas
iba moviendo sus restos, chocandose entre ellos
con movimientos tan torpes, con sus caras tan sudadas
y entre toda esa agonía, sentí una mano en mi cuello
Sentí estremecerme toda, al final abri los ojos
mis amigas sonreian, con sus cabezotas huecas
me habia quedado dormida, y roncando a mi antojo
que alivio, no era el averno, estaba en la discoteca