Cecilia Leiva Arangua
Poeta adicto al portal
CREÍ QUE ERA FELIZ
Que ironías tiene la vida,
creí que era feliz
estoy aquí,
llorando sin lágrimas,
sintiendo sin sentir,
sufriendo sin sufrir,
que más puedo decir.
Mírenme, creía que era feliz,
así lo sentía, así lo vivía.
Fue despertarme del sueño y perderme.
Voy derecho al abismo
y aún no creo,
lo que estoy viviendo,
estoy aturdida, con el alma fría,
con el corazón partido,
con una ilusión que se desmorona.
Quiero salir de este mundo que me construí,
porque cuando la realidad golpea,
todo llega a su fin.
Todo era una mera ilusión,
nada era tangible, ni palpable,
ni siquiera se podía paladear.
Hoy
qué puedo respirar;
desengaño, dolor, desilusión,
falta de amor,
egoísmo, traición.
Nadie me traiciono,
yo misma me falté, yo misma me traicioné,
me cegué, no quise ver.
Mas, hoy estoy obligada a ver,
como se desmorona mi mundo de sueños,
donde creía que era feliz.
Es una cruel ironía de la vida;
abruptamente desperté
y contra el suelo me estrellé,
de bruces sigo cayendo una y otra vez,
cuándo me podré poner de pie;
algún día, mientras tanto seguiré perdida,
en esta ironía de la vida.
Que risa causa...
creí que era feliz.
Que ironías tiene la vida,
creí que era feliz
estoy aquí,
llorando sin lágrimas,
sintiendo sin sentir,
sufriendo sin sufrir,
que más puedo decir.
Mírenme, creía que era feliz,
así lo sentía, así lo vivía.
Fue despertarme del sueño y perderme.
Voy derecho al abismo
y aún no creo,
lo que estoy viviendo,
estoy aturdida, con el alma fría,
con el corazón partido,
con una ilusión que se desmorona.
Quiero salir de este mundo que me construí,
porque cuando la realidad golpea,
todo llega a su fin.
Todo era una mera ilusión,
nada era tangible, ni palpable,
ni siquiera se podía paladear.
Hoy
qué puedo respirar;
desengaño, dolor, desilusión,
falta de amor,
egoísmo, traición.
Nadie me traiciono,
yo misma me falté, yo misma me traicioné,
me cegué, no quise ver.
Mas, hoy estoy obligada a ver,
como se desmorona mi mundo de sueños,
donde creía que era feliz.
Es una cruel ironía de la vida;
abruptamente desperté
y contra el suelo me estrellé,
de bruces sigo cayendo una y otra vez,
cuándo me podré poner de pie;
algún día, mientras tanto seguiré perdida,
en esta ironía de la vida.
Que risa causa...
creí que era feliz.
Última edición: