Troto
Pablo Romero Parada
La niña de las curvas
nunca ha dejado
de posarse en mí.
Se parece al plástico,
sonnrisa orgánica,
habla en bajo
si está triste.
Más grandes que la cara
sus ojos miran
dentro de mi alma.
Ella tiene muchas ganas de
tenerme entre el espacio
de una enumeración
Y su piel suaviza
al agua y a la crema de coco.
nunca ha dejado
de posarse en mí.
Se parece al plástico,
sonnrisa orgánica,
habla en bajo
si está triste.
Más grandes que la cara
sus ojos miran
dentro de mi alma.
Ella tiene muchas ganas de
tenerme entre el espacio
de una enumeración
Y su piel suaviza
al agua y a la crema de coco.
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