Descubro atardeceres de crepúsculos grises,
hechos para poemas de despedidas tristes;
de una tristeza tierna que te mece en su seno,
cantándole una nana al corazón en duelo.
¡No llores corazón, elevarás el vuelo!
Te traigo un ramillete de atardeceres bellos
y cantarás alegre bajo el azul del cielo!
¡Ni crepúsculos grises, ni despedidas tristes!
Hoy te regalo un cielo preñado de matices
El sol derrama oro en tus cabellos grises
Y hay gaviotas que vuelan en tus pupilas tristes
Ahora luces radiante con el brillo de un sueño
Que nació prematuro y tirita en tu pecho
Esperanza lo llamas y y lo acunas con celo.
Última edición: