Crepúsculo del amor

rafael tato

Poeta fiel al portal

Escucha mujer,
en mi insomne silbido,
esa dulce melodía
que una vez escucháramos juntos...


Fue un día como hoy...
¿Te acuerdas?
El cielo derramaba todo su evangelio,
disgregando su peso absoluto
en la complicidad de aquellas nubes
azuladas y pasajeras.


Después...
La lluvia;
briznas de nieve y orquídeas,
calmando la sed de aquella tarde alucinada,
calcando en nuestros rostros
la sensibilidad de su tenue caricia,
excitando las pupilas
de nuestros ojos enamorados.


¡Déjame encender la lluvia en tus labios!
-Me dijiste-
Superando el segundo del instante,
bajo la tarde del relámpago y el fuego,
sentí en mi boca lasciva estocada
con puñal de espuma y de rosas,
inundándolo todo con su vino...

Siderales espacios
hechos de nadas acumuladas,
se confundían
entre las venas anonadadas
de mis sueños truncos y sorprendidos.


La reluciente desnudez de la tarde,
se dilataba entre nosotros;
mariposas de agua hidratante
refrescaban nuestros cuerpos,
que ahora danzaban
al compás de mi silbido,
de un "EXTRAÑOS EN LA NOCHE"
("Inserena que aún no llegaba")
pero la sentíamos.


¡Eras tú!
¡Era yo!
eramos el universo
girando en el mismo eje
sin evadirnos.


Y la noche...
La magia de la noche,
enroscando con perfecta simetría
la oblicua posición de nuestros ombligos...
¡Oh! mujer tú toda
derramándose en mis pupilas
y yo bebiéndome tu alma
como frugal rocío.


La noche...
¡Si la noche!
inclinándose ante nosotros;
nosotros hechos de amor y fuego,
imantados en un motel
de cualquier esquina,
llenándonos de lumbre
la frente y los labios,
consumando el infinito del gozo
y rugiendo en el tic tac...
"De un orgasmo crepuscular"

Tato Ospina
Derechos reservados
Colombia
 
Última edición:
Escucha mujer
en mi insomne silbido
esa dulce melodía
que una vez escucháramos juntos.


Fue un día como hoy...¿te acuerdas?
el cielo derramaba todo su evangelio
disgregando su peso absoluto
en la complicidad de aquellas nubes
azuladas y pasajeras.


Después...la lluvia...
briznas de nieve y orquídeas
calmando la sed de aquella tarde alucinada
calcando en nuestros rostros
la sensibilidad de su tenue caricia
excitando las pupilas
de nuestros ojos enamorados.


¡Déjame encender la lluvia en tus labios!
-me dijiste-
superando el segundo del instante
bajo la tarde del relámpago y el fuego
sentí en mi boca lasciva estocada
con puñal de espuma y de rosas
inundándolo todo con su vino
siderales espacios
hechos de nadas acumuladas
entre las venas anonadadas
de mis sueños truncos y sorprendidos.


La reluciente desnudez de la tarde
se dilataba entre nosotros
mariposas de agua hidratante
refrescaban nuestros cuerpos
que ahora danzaban
al compás de mi silbido
de un "EXTRAÑOS EN LA NOCHE"
"inserena que aún no llegaba"
pero la sentíamos.


¡Eras tú!
¡era yo!
eramos el universo
girando en el mismo eje
sin evadirnos.


Y la noche...
la magia de la noche
enroscando con perfecta simetría
la oblicua posición de nuestros ombligos...
¡oh! mujer tú toda
derramándose en mis pupilas
y yo bebiéndome tu alma
como frugal rocío.


La noche...
¡si la noche!
inclinándose ante nosotros
nosotros hechos de amor y fuego
imantados en un motel
de cualquier esquina...
llenándonos de lumbre
la frente y los labios
consumando el infinito del gozo
y rugiendo en el tic tac...
"de un orgasmo crepuscular"

Tato Ospina
Derechos reservados
Colombia
Realmente es una belleza de poema! mis respetos ante este hermoso trabajo amigo Rafael. Es un placer leer trabajos de esta calidad! saludos! un placer conocer sus letras, feliz noche, y hasta el próximo verso.
 
Escucha mujer
en mi insomne silbido
esa dulce melodía
que una vez escucháramos juntos.


Fue un día como hoy...¿te acuerdas?
el cielo derramaba todo su evangelio
disgregando su peso absoluto
en la complicidad de aquellas nubes
azuladas y pasajeras.


Después...la lluvia...
briznas de nieve y orquídeas
calmando la sed de aquella tarde alucinada
calcando en nuestros rostros
la sensibilidad de su tenue caricia
excitando las pupilas
de nuestros ojos enamorados.


¡Déjame encender la lluvia en tus labios!
-me dijiste-
superando el segundo del instante
bajo la tarde del relámpago y el fuego
sentí en mi boca lasciva estocada
con puñal de espuma y de rosas
inundándolo todo con su vino
siderales espacios
hechos de nadas acumuladas
entre las venas anonadadas
de mis sueños truncos y sorprendidos.


La reluciente desnudez de la tarde
se dilataba entre nosotros
mariposas de agua hidratante
refrescaban nuestros cuerpos
que ahora danzaban
al compás de mi silbido
de un "EXTRAÑOS EN LA NOCHE"
"inserena que aún no llegaba"
pero la sentíamos.


¡Eras tú!
¡era yo!
eramos el universo
girando en el mismo eje
sin evadirnos.


Y la noche...
la magia de la noche
enroscando con perfecta simetría
la oblicua posición de nuestros ombligos...
¡oh! mujer tú toda
derramándose en mis pupilas
y yo bebiéndome tu alma
como frugal rocío.


La noche...
¡si la noche!
inclinándose ante nosotros
nosotros hechos de amor y fuego
imantados en un motel
de cualquier esquina...
llenándonos de lumbre
la frente y los labios
consumando el infinito del gozo
y rugiendo en el tic tac...
"de un orgasmo crepuscular"

Tato Ospina
Derechos reservados
Colombia
Una bella inspiración nos dejas en tus letras Rafael, donde
el sentimiento se desborda en cada verso para disfrutar de
una buena lectura de principio a fin.
Ha sido un placer poder pasar por tu espacio.
Besos y un abrazo. Tere
 

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