Me arrancaron los ojos
por creer en ti
y quedé sin silencios.
Humillaron mi canto, mis versos
por creer en tus sueños.
Arrastraron mi cuerpo
entre espinas sin nombre
y marcaron mi frente.
Escupieron mi sangre
y mis lágrimas,
y buscaron sonrisas
para lanzarme a la cara.
Y busqué entre mis manos,
el error angustiado,
sacudiendo, entre llantos,
mil rosas de antaño.
Y busqué entre mis manos,
el error angustiado,
y encontré solamente
mis miradas y cantos.
Y quedé sin silencios
pero creyendo en ti
por creer en ti
y quedé sin silencios.
Humillaron mi canto, mis versos
por creer en tus sueños.
Arrastraron mi cuerpo
entre espinas sin nombre
y marcaron mi frente.
Escupieron mi sangre
y mis lágrimas,
y buscaron sonrisas
para lanzarme a la cara.
Y busqué entre mis manos,
el error angustiado,
sacudiendo, entre llantos,
mil rosas de antaño.
Y busqué entre mis manos,
el error angustiado,
y encontré solamente
mis miradas y cantos.
Y quedé sin silencios
pero creyendo en ti