Karen Gajda
Poeta adicto al portal
Cuando el día pierde fuerza ya,
en las horas difusas,
su alma se viste de sirena,
su aura brilla como el pájaro de la suerte.
Los colores del arco iris no bastan
y las estrellas palidecen de envidia.
Cada tarde ella se transforma
y una criatura de la noche,
hambrienta y peligrosa,
sale para cazar.
Se mueve como en fiebre,
no pueden resistirla.
Noche tras noche calurosa
busca a sus víctimas
como en rabia.
El alba se acerca
y ella va a dormir,
soñando con una vida con él.
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