jhon mario agamez castro
Poeta recién llegado
Oscilantes noches
de avenidas estrechas,
de luces vacilantes que prometen estrellas,
han abrazado mis horas
entre copas y cervezas.
Como esas criaturas noctámbulas
de espaldas encorvadas y pechos astillados,
de silencios cobardes
y de ojos empañados.
así como ellos me he convertido yo,
con la noche deambulando.
Las calles retienen mis pasos turbulentos.
Y las luces de faros tenues
me conducen a caminos penumbros,
luego el cuerpo me rasgan
hasta dejarme sediento.
Es esta noche como hombres noctámbulos,
qué huyen hacia la luna
en senderos de humo sin dar pasos.
He de ser como ellos
bajo el firmamento robado,
pues en este cielo no hay estrellas;
pero a la ciudad le adornan los grafos,
pretendiendo compensar la ausencia de luceros extraviados.
Como criaturas nocherniegas
en las aceras pernoctando,
en un mundo sin sueños, de frío y de barro.
Como ellos ahora soy yo,
cansando mis pies hasta llegado el sol y su brillo dorado.
de avenidas estrechas,
de luces vacilantes que prometen estrellas,
han abrazado mis horas
entre copas y cervezas.
Como esas criaturas noctámbulas
de espaldas encorvadas y pechos astillados,
de silencios cobardes
y de ojos empañados.
así como ellos me he convertido yo,
con la noche deambulando.
Las calles retienen mis pasos turbulentos.
Y las luces de faros tenues
me conducen a caminos penumbros,
luego el cuerpo me rasgan
hasta dejarme sediento.
Es esta noche como hombres noctámbulos,
qué huyen hacia la luna
en senderos de humo sin dar pasos.
He de ser como ellos
bajo el firmamento robado,
pues en este cielo no hay estrellas;
pero a la ciudad le adornan los grafos,
pretendiendo compensar la ausencia de luceros extraviados.
Como criaturas nocherniegas
en las aceras pernoctando,
en un mundo sin sueños, de frío y de barro.
Como ellos ahora soy yo,
cansando mis pies hasta llegado el sol y su brillo dorado.
Última edición por un moderador: