Carlos Ramirez Arellano
Poeta recién llegado
Desfigurado despertar
Con que amanece el día
otra vez trazar el alma
Afinar la mirada
Escombrar el corazón
Sacar las astillas de la noche de los ojos
Sacudir las sombras
Tomar el te de la una de la tarde
Con tranquilidad extranjera
Limpiar los zapatos del polvo de los
Buenos días.
Mirarme al espejo
Limpiar la cara
Con el jabón del olvido
Esperar el hipo de las tres
Inventar un sueño
De piedra y flor
Otra vez
Empujar el alma
A las estaciones del día
Romperme la boca
Con palabras vanas
¡Buenas tardes señor!
¡Buenos días señora!
Bla bla bla
Como un reloj
¿Y el destino?
¿Por qué no inventan el destino?
Por que no sacan los sacerdotes de la bolsa
El polvo de la verdad
Para mi solo existe este destino
¡Las seis de la tarde !
La pezuña del sueño con que escarbo la oscuridad
Y la proximidad de la noche
Alivia el ardor de mis ojos
Recuesta el alma.
Con un beso en la frente la noche
Me levanta
Me calma
Me da el amor más puro
Con que amanece el día
otra vez trazar el alma
Afinar la mirada
Escombrar el corazón
Sacar las astillas de la noche de los ojos
Sacudir las sombras
Tomar el te de la una de la tarde
Con tranquilidad extranjera
Limpiar los zapatos del polvo de los
Buenos días.
Mirarme al espejo
Limpiar la cara
Con el jabón del olvido
Esperar el hipo de las tres
Inventar un sueño
De piedra y flor
Otra vez
Empujar el alma
A las estaciones del día
Romperme la boca
Con palabras vanas
¡Buenas tardes señor!
¡Buenos días señora!
Bla bla bla
Como un reloj
¿Y el destino?
¿Por qué no inventan el destino?
Por que no sacan los sacerdotes de la bolsa
El polvo de la verdad
Para mi solo existe este destino
¡Las seis de la tarde !
La pezuña del sueño con que escarbo la oscuridad
Y la proximidad de la noche
Alivia el ardor de mis ojos
Recuesta el alma.
Con un beso en la frente la noche
Me levanta
Me calma
Me da el amor más puro