Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
A mi cama le hacen falta las sábanas de tus cabellos,
las almohadas suaves y caprichosas de tus dos pechos,
las cuatro patas que dibujamos y compartimos
y el colchón sudoroso de tu hermoso cuerpo.
A mi ducha le hace falta el paño de tus movimientos,
el jabón aromático de tu dulce saliva,
el agua hirviendo de la fragancia de tu aroma
y el champú delicioso de tu boca roja.
Me quedo si me lo preguntas con tu pelo suelto
con tus dientes que han mordido todo lo que soy contigo,
con las uñas pintadas del arcoiris viajero
que se junta cada noche en nuestra alcob
y que ayer tres veces gimió conmigo.
El closet que compré el último mes
tiene una camisa nueva
a la que le faltan los botones de tus lunares
a mis zapatos les faltan tus huellas para acompañarte,
y mi pantalón tiene ya la cremallera suelta de tanto amarte.
La lista es larga, pero en resumidas cuentas
a mí me faltan todos tus detalles,
tus ojos cual par de portezuelas
en los que observo todo lo que respiro,
tus muslos rellenos de mis cuatro velas
y hasta el momento tierno en que dices "¿me arrodillo?".
El tendedero no es el mismo sin tu tanga negra
y el vestido rojo con que resucito,
dirás que es el colmo pero yo lo admito
en la calle ando ciego desde que no te miro.
Desde que decidiste irte, ya no me enamoro,
ni pienso hacerlo, estoy en crisis de abandono.
las almohadas suaves y caprichosas de tus dos pechos,
las cuatro patas que dibujamos y compartimos
y el colchón sudoroso de tu hermoso cuerpo.
A mi ducha le hace falta el paño de tus movimientos,
el jabón aromático de tu dulce saliva,
el agua hirviendo de la fragancia de tu aroma
y el champú delicioso de tu boca roja.
Me quedo si me lo preguntas con tu pelo suelto
con tus dientes que han mordido todo lo que soy contigo,
con las uñas pintadas del arcoiris viajero
que se junta cada noche en nuestra alcob
y que ayer tres veces gimió conmigo.
El closet que compré el último mes
tiene una camisa nueva
a la que le faltan los botones de tus lunares
a mis zapatos les faltan tus huellas para acompañarte,
y mi pantalón tiene ya la cremallera suelta de tanto amarte.
La lista es larga, pero en resumidas cuentas
a mí me faltan todos tus detalles,
tus ojos cual par de portezuelas
en los que observo todo lo que respiro,
tus muslos rellenos de mis cuatro velas
y hasta el momento tierno en que dices "¿me arrodillo?".
El tendedero no es el mismo sin tu tanga negra
y el vestido rojo con que resucito,
dirás que es el colmo pero yo lo admito
en la calle ando ciego desde que no te miro.
Desde que decidiste irte, ya no me enamoro,
ni pienso hacerlo, estoy en crisis de abandono.