BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tres hombres visten capas negras
en la solicitud de los días sin gloria
perdidos entre dientes sus cuchillos insurgentes
la violencia aplaca los horarios de autoestima
verosimilitudes aparte los renacidos aprenden
que la ley no legitima su resplandor súbito
carne somos en carne metidos
la piel rosácea que antiguamente nos sonriera
transmuta las rocas en orquídeas deliciosas
sangre de mi sangre habrás de pasar sucinta y temblorosa
pálida rosa de las acacias agusanadas
advierto a quien quiera: mi brazo es fecundo.
Aguas no precisamente termales le vieron forjarse
escudos de hondonadas azules sobre trajes victoriosos
ocultan la raíz concéntrica de un paradigma ausente,
la vida esconde su risa desdentada
yo llevo la jerarquía como un pato adiestrado
su solícita y afable sonrisa contribuye al descrédito
su funcional espina imperdonable, su tributo
de deshonra; mas en la agonía del verano
su espabilada majestad orina sobre musgos debilitados-.
©
en la solicitud de los días sin gloria
perdidos entre dientes sus cuchillos insurgentes
la violencia aplaca los horarios de autoestima
verosimilitudes aparte los renacidos aprenden
que la ley no legitima su resplandor súbito
carne somos en carne metidos
la piel rosácea que antiguamente nos sonriera
transmuta las rocas en orquídeas deliciosas
sangre de mi sangre habrás de pasar sucinta y temblorosa
pálida rosa de las acacias agusanadas
advierto a quien quiera: mi brazo es fecundo.
Aguas no precisamente termales le vieron forjarse
escudos de hondonadas azules sobre trajes victoriosos
ocultan la raíz concéntrica de un paradigma ausente,
la vida esconde su risa desdentada
yo llevo la jerarquía como un pato adiestrado
su solícita y afable sonrisa contribuye al descrédito
su funcional espina imperdonable, su tributo
de deshonra; mas en la agonía del verano
su espabilada majestad orina sobre musgos debilitados-.
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