darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
La brisa matutina se estrellaba en el parabrisas y de repente se escuchó un fuerte estruendo. El rechinar de llantas terminó en un impacto con cristales rotos por todos lados.
Reaccioné con poca ropa en una selva muy densa, no sé por qué sentí la necesidad de correr y así lo hice. Dardos y flechas cortaban la clorofila de un verde transitar con olor a muerte. Iba a ser sacrificado por no ser politeísta, por no creer en sacrificios inverosímiles, por no sufrir con expansiones en mi cuerpo que se camuflaban con la naturaleza.
En mi captura no accedí al autosacrificio y no quiero que mi corazón sea extirpado con la irracionalidad.
A la mañana siguiente desperté asustado en la cama de un hospital, creo que desperté de un coma.