Cristina amiga

socorrana

Poeta recién llegado
El mar muerto recitabas,


cuando la monja no llegaba


haciendo reír a tus compañeras,


sin imaginar lo que pensaban.




Hoy pensé en ti,


con mucha nostalgia,


al recordar lo que sentí,


cuando te vi partir.




Nadie imaginaba


que ese viaje


tu despedida era,


y que en tu regazo,


tu pequeño... abrazado a ti, muriera.




Siempre tu hogar preservaste,


por quien a la tumba llegaste,


unos hijos dejaste,


y gran amor brindaste.




Tuviste ingrato esposo,


desde muy joven amaste,


todo fue fandangoso,


por ese hombre te malgastaste.




Han pasado varios años,


y tus recuerdos no se borran,


amiga, lecciones vivimos,


reales por el camino se ahondan.




Tuviste ilusiones futuras,


viendo a tus hijos crecer,


ahora en las alturas,


los guardas y los puedes ver.




Encuentro de compañeras,


sin tu presencia celebramos,


hablamos de nuestras quimeras,


y todas te lloramos.




Pitufa te decíamos,


con cariño y amor,


todas parecíamos,


cantares de fervor.




Al tocar las campanas,


a las monjitas hacías trampas,


por las ganas,


de salir de las pampas.




:::triste:::
 
El mar muerto recitabas,




cuando la monja no llegaba



haciendo reír a tus compañeras,



sin imaginar lo que pensaban.




Hoy pensé en ti,



con mucha nostalgia,



al recordar lo que sentí,



cuando te vi partir.




Nadie imaginaba



que ese viaje



tu despedida era,



y que en tu regazo,



tu pequeño... abrazado a ti, muriera.




Siempre tu hogar preservaste,



por quien a la tumba llegaste,



unos hijos dejaste,



y gran amor brindaste.




Tuviste ingrato esposo,



desde muy joven amaste,



todo fue fandangoso,



por ese hombre te malgastaste.




Han pasado varios años,



y tus recuerdos no se borran,



amiga, lecciones vivimos,



reales por el camino se ahondan.




Tuviste ilusiones futuras,



viendo a tus hijos crecer,



ahora en las alturas,



los guardas y los puedes ver.




Encuentro de compañeras,



sin tu presencia celebramos,



hablamos de nuestras quimeras,



y todas te lloramos.




Pitufa te decíamos,



con cariño y amor,



todas parecíamos,



cantares de fervor.




Al tocar las campanas,



a las monjitas hacías trampas,



por las ganas,



de salir de las pampas.




:::triste:::


Pero que denoto gran cadencia en tu poesia bienvenida en el portal dama y porsupuesto que letra tan mas segura y pura aunque mucha melancolia y conforme al tema que tratas me parecio increible lo leido realmente seguire leyendote me encanto aunque veo muchas pausas pero bueno el poema es maravilloso saludos.
 

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