Kein Williams
Poeta fiel al portal
Mi vida es tuya
No importa nada más
Tú eres la fruta
Que quiero probar.
Bastó un segundo
Para que me enamores
Busqué en todo el mundo
Y hallé solo decepciones.
Pero te conocí
A la orilla del río
Y en ese momento vi
Que tú eras mi destino.
Lavabas tus cabellos
En el agua cristalina
El ángel más bello
Eres tú Cristina.
Quise beber de ti
De la copa de tus labios
Solitaria eras feliz
¿Me aceptarías a tu lado?.
Y me acerque silente
Y me puse de rodillas
El amor estaba latente
En el río a sus orillas.
Tu nombre ya fue dicho
Pero en ese momento
Me dijiste un capricho
No es un sentimiento.
Si quieres decir mi nombre
Debes amarme cada día
Solo así serás el hombre
A quien daré mi vida.
Muchos lo han intentado
Pero con otras intenciones
Y a la semana han marchado
Llevando sus corazones.
Yo me senté a tu lado
Y quería robarte un beso
Pero eso no es estar enamorado
Sino del placer estar preso.
Al segundo día quise tomar tu mano
Pero ese no era el momento
Para saber si te amo
Debo avanzar lento.
A los días quise abrazarte
Pero es sagrado tu cuerpo
Entonces en ese instante
Me sentí como un puerco.
Pero al cuarto día
Me sentí feliz
Y que te quería
En verdad sentí.
Me miraste fijamente
Y entonces me sonreíste
Pensabas poseerme
Pero la prueba venciste.
Tú me respetaste
Sin faltarme al respeto
Saliste triunfante
Y tu amor acepto.
Solo debes pedirme
Que yo sea tu mujer
Pero antes debes decirme
Sino cambiaste de parecer.
De muchas probé su cuerpo
Y me sacié de placer
Pero ante tu encuentro
Solo te quiero querer.
Quiero que seas mi dueña
Pues descubrí al amor
Aquel que uno sueña
Con todo el corazón.
Quiero amarte con fuerzas
Como lo ordena Dios
Y que la dicha sea eterna
Ahora entre los dos.
No importa nada más
Tú eres la fruta
Que quiero probar.
Bastó un segundo
Para que me enamores
Busqué en todo el mundo
Y hallé solo decepciones.
Pero te conocí
A la orilla del río
Y en ese momento vi
Que tú eras mi destino.
Lavabas tus cabellos
En el agua cristalina
El ángel más bello
Eres tú Cristina.
Quise beber de ti
De la copa de tus labios
Solitaria eras feliz
¿Me aceptarías a tu lado?.
Y me acerque silente
Y me puse de rodillas
El amor estaba latente
En el río a sus orillas.
Tu nombre ya fue dicho
Pero en ese momento
Me dijiste un capricho
No es un sentimiento.
Si quieres decir mi nombre
Debes amarme cada día
Solo así serás el hombre
A quien daré mi vida.
Muchos lo han intentado
Pero con otras intenciones
Y a la semana han marchado
Llevando sus corazones.
Yo me senté a tu lado
Y quería robarte un beso
Pero eso no es estar enamorado
Sino del placer estar preso.
Al segundo día quise tomar tu mano
Pero ese no era el momento
Para saber si te amo
Debo avanzar lento.
A los días quise abrazarte
Pero es sagrado tu cuerpo
Entonces en ese instante
Me sentí como un puerco.
Pero al cuarto día
Me sentí feliz
Y que te quería
En verdad sentí.
Me miraste fijamente
Y entonces me sonreíste
Pensabas poseerme
Pero la prueba venciste.
Tú me respetaste
Sin faltarme al respeto
Saliste triunfante
Y tu amor acepto.
Solo debes pedirme
Que yo sea tu mujer
Pero antes debes decirme
Sino cambiaste de parecer.
De muchas probé su cuerpo
Y me sacié de placer
Pero ante tu encuentro
Solo te quiero querer.
Quiero que seas mi dueña
Pues descubrí al amor
Aquel que uno sueña
Con todo el corazón.
Quiero amarte con fuerzas
Como lo ordena Dios
Y que la dicha sea eterna
Ahora entre los dos.