Crónica de una última mañana

JAE

Poeta asiduo al portal
Desperté bostezando y sin querer
me trague la mañana,
dándome asco y de un salto fui
al baño a enjuagarme el mal
sabor.

Me vestí y con furia aborrecí mis
ropas, dándome comezón todo
el cuerpo.

Me dirigí a la sala y tome el tiempo
y rápidamente vomite en la
alfombra ese sabor agrio de las
horas tan echadas a perder
y podridas.

Salí al trabajo y todo apestaba,

¡Si apestaba! A gente mísera,
a carne desprendida por
la lepra de la humanidad.

Todo mi ser se lleno de repugnancia,
y escape corriendo de ese mundo
repugnante.

Casi llegando a casa me intercepto
el vecino, ese viejo mal oliente
que solo sabe hablar estupideces.

¿Como esta?, no se ve bien esta
mañana.

De un golpe lo aparte de mi camino
y entre a mi aposento
ya contaminado.

Busque en todo lugar algún alivio
para estas nauseas,

ese sabor de manjar de ratas y
cucarachas.
Vi en el botiquín y tome unas
pastillas para el mareo pero
no funciono.

Al fondo del patio se asomaba
una soga.

Con verla se tranquilizo ese girar
de mi cabeza.

Poco a poco conforme me acercaba
a esta el bienestar llegaba.

Por fin la tome, hice un nudo casi
perfecto, y con una sola dosis
el malestar desapareció.

 

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